Pablo Ortiz García

Instituciones como claustros

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En la sección de la Constitución que trata de las superintendencias, se dispone que son “organismos técnicos de vigilancia, auditoría y control de las actividades económicas, sociales y ambientales se crean con el propósito de atender al interés general” (213). ¿Interés general de quién? Las múltiples superintendencias que el gobernante ha creado subsisten gracias a las contribuciones que las empresas controladas por estas pagan anualmente. Es decir, sin contribuciones, no hay superintendencias, y sin superintendencias, en varios casos, las cosas irían mucho mejor.

Las instituciones financieras depositan sus aportes para la Superintendencia de Bancos. De acuerdo con la Ley de Compañías (449), las sociedades mercantiles contribuyen para la subsistencia de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. La Superintendencia de Economía Popular y Solidaria vive gracias a las contribuciones de los entes que controla (54 de la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria).

Es de sentido común que si un grupo de empresarios paga un monto considerable en concepto de contribuciones a la superintendencia que le controla, es de esperar que en contraprestación reciba, al menos, un buen servicio, una oportuna asesoría, estudios sesudos sobre el sector societario al que pertenecen, etc. Pero ello no sucede, puesto que según lo que tantas veces se ha repetido en las sabatinas, parecería que ciertos empresarios no son apreciados por el gobernante, ni sus obedientes empleados.

Se olvidan quienes están junto al orador estrella de los sábados, que gracias a los emprendedores, pequeños, medianos y grandes, Ecuador ha crecido, se ha insertado en el siglo XXI. Han creído en su país y han arriesgado su dinero, a pesar de que en los últimos años la actividad económica se ha visto disminuida al no existir condiciones políticas ni seguridad jurídica.

Estimado lector, ¿usted ha intentado pedir asesoramiento, o le han entregado un análisis del sector en el cual usted desarrolla su actividad? ¿Ha solicitado una cita con la nueva burocracia instalada por Alianza País en las distintas entidades de control? Le será imposible que le reciban. Haga el esfuerzo de que le atiendan para el despacho de un trámite… Es obra de titanes. No es posible visitar en ningún horario a los funcionarios públicos, por ejemplo, de la Superintendencia de Compañías, porque no reciben a los usuarios, a pesar de que los empresarios pagan sus sueldos. Entrar a un convento de claustro en tiempo de Cuaresma es más fácil que ingresar a una superintendencia.

En la actualidad, los emprendedores existen para sacarles dinero. A cambio de eso no reciben ningún servicio.

Pensar en iniciar proyectos con el Estado, que permitan crear nuevas fuentes de empleo, generar más impuestos, etc., es cosa de locos.