Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. El Fondo Monetario Internacional pronostica que el Ecuador tendrá decrecimiento económico durante cinco años. El 2021 recién se podría crecer en 1.5%. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Antes de responder lo pedido, permítame expresar mi protesta por la prohibición impuesta por el gobierno a la publicación del informe anual del FMI sobre la situación de la economía ecuatoriana, conocido como “Informe del Art. IV”
El ejecutivo tiene la obligación de facilitar el conocimiento de todos los asuntos que le conciernen a la sociedad. La Constitución y la Ley garantizan a los ecuatorianos ese derecho. Así trabaja una democracia: con transparencia. A lo cual, se añade, la singular trascendencia de este reporte, pues recoge los criterios de una institución especializada en el monitoreo de las economías del mundo, que no tiene vínculos que la condicionen, y es, por lo tanto, independiente.

La información, cuya publicación se ha permitido, es parcial y está mutilada. En la parte declarativa tiene generalidades respecto del compromiso oficial por corregir los desequilibrios conocidos. Reconoce los ajustes realizados, pero señala la necesidad de ir más profundo en el cambio de la política económica, para encontrar soluciones en la balanza de pagos, en la competitividad, así como en la restitución de los mecanismos de estabilización. Preocupa el estado de liquidez del país y, demanda la presentación del informe integral de auditoría del Banco Central.

Sin duda alguna, contiene algunos cuadros de la investigación hecha con motivo del Art. IV, pero carece de las argumentaciones técnicas que los soportan. De tal modo, que se requiere interpretar los supuestos con los cuales trabajó esa institución, a fin de valorar su razonabilidad.

Son evidentes algunos hechos: la producción petrolera aumenta un 2.4% en el quinquenio (llega a 198 millones de barriles el 2021), con pequeñas variaciones interanuales; el precio del petróleo mejora hasta llegar a 46.21 por barril ese año. El gasto público se contrae en 5 puntos del PIB (para oscilar alrededor del 30%, con un ajuste fuerte el 2017); esto ocurre, básicamente por el límite de endeudamiento establecido en el 40% del PIB y las limitaciones de encontrar fuentes crediticias adecuadas en los mercados internacionales, que lleva al 2017 a un peor resultado que el del año en curso; las exportaciones se recuperan un poco (algo en petróleo) y se mantiene la caída de importaciones; Obviamente el ajuste fiscal ocurre en el campo de las inversiones y se espera alguna recuperación (no compensada) de la inversión privada para regresar a la estructura histórica anterior; la inflación no es un problema, pero si lo es el desempleo general que bordearía el 7% (el urbano sería superior).

Las derivaciones sociales serán y ya son dolorosas. La contracción resultante de este estrangulamiento es evidente, a lo que se suma, sin verse los efectos, la pérdida de competitividad de la producción nacional, que traerá dolores de cabeza en la sostenibilidad de algunas empresas y actividades privadas.

Lo cierto es que, así trabajan estos modelos con tipo de cambio fijo: demandan lapsos largos para su recuperación, mayores a los usuales en otros regímenes; que deben venir acompañados de perseverancia y consistencia. Por eso, el panorama general es sombrío, con resultados entre mediocres y malos para el quinquenio.

El mensaje, concordante con otras investigaciones empíricas, determina la presencia de una situación inviable, que necesita un replanteamiento profundo si se desea precautelar la dolarización, tarea que no tiene alternativas, y que incluso posee algunos grados de incertidumbre. El Ecuador debe tomar a este estudio con mucha responsabilidad. Es una advertencia que señala los altos niveles de complejidad a ser atendidos. Si se actúa, los resultados que ofrece esta perspectiva, que debe ser tomada de esa forma, incluso por la variabilidad de las condiciones internacionales, para bien o para mal, es posible cambiarla.

2. ¿Qué expectativas tiene del cierre de las negociaciones con la Unión Europea y de la visita del ministro del ramo y el Vicepresidente para tratar el tema?

El despliegue político señala la complejidad y urgencia de encontrar consenso en los temas abiertos. Los apoyos de gobiernos del viejo continente son importantes, pero hay que conseguir la unanimidad (son 28 gobiernos comprometidos, pues todavía participa Inglaterra); y, para ello, la solución sobre salvaguardias, cupos de vehículos, reaseguros, está en primera línea.

Ayer se hizo pública la reducción parcial de las salvaguardias, a aplicarse a partir del próximo mes, pero no hay una información precisa sobre la postura europea de aceptar una etapa transitoria que permita la existencia de esta nueva tabla y las otras dos restricciones (cupos y reaseguros). Ojalá el acuerdo llegue a tiempo.

3. ¿Es posible que el Gobierno mantenga subvenciones para las exportaciones hasta que entre el acuerdo con Europa? ¿Cuánto puede costar y hay recursos para ello?

Como principio de política económica es un subsidio impresentable. Se lo ofrecería a sectores que deben pararse en sus propios pies. Un país que trabaje en condiciones competitivas no requiere este tipo de subvención. Los CATS ya son un instrumento deformativo del sistema de mercado responsable.

4. ¿Qué criterio tiene usted sobre las excenciones tributarias?

Deben ser extraordinarias y además de vigencia ocasional. La generalidad de los tributos es un principio fundamental de la política tributaria. Toda excención, es un trato privilegiado que refleja el sacrificio en el que incurren los demás miembros de la sociedad para conceder este beneficio.