Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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16 de July de 2011 00:01

1. ¿Cómo entender el buen desempeño de la economía en el primer trimestre del 2011?

Si se analiza con un poco de cuidado, en los indicadores que acaba de publicar el BCE no se aprecia un cambio que permita avizorar la construcción de una economía mucho más dinámica de la ya conocida. Sigue manteniendo el ritmo del año anterior. Incluso se podría decir que lo ocurrido en estos primeros tres meses del año no tiene el vigor de los dos trimestres anteriores.

Miremos unas cifras: el crecimiento del trimestre analizado frente al inmediato anterior (último del año 2010, que es la forma internacionalmente aceptada de hacerlo) fue del 1,78%, mientras el del último trimestre del año pasado fue del 2,64, y el del tercer trimestre fue 2,03%.

Está claro que la tasa actual es inferior a las de los dos períodos anteriores. Lo que ocurre es que se publicitó la tasa (8,6%) que compara a la economía del primer trimestre de este año con la de hace un año y, al hacerlo, la evaluación introduce un período muy distante, rompe la secuencia económica del análisis y se refiere además a una etapa en la cual existió contracción económica en algunas actividades. Por eso parece que ha ocurrido algo “sobrenatural”, cuando en la realidad es espuma económica o ilusión estadística.

Para aclarar un poco más la reflexión tomemos el caso del sector denominado “Refinación de petróleo”. El cálculo del BCE señala que creció el 43,2% en el primer trimestre. Pregunto: ¿hay nuevas refinerías que explican este cambio tan grande? ¿Qué se hizo para semejante expansión: nuevas inversiones? No será que en el primer trimestre del 2010 se paralizaron algunas plantas y en el 2011 eso no ocurrió, habiendo trabajado con normalidad.

Si es así, como lo creo, el aumento no señala un gran dinamismo de esta actividad, sino el restablecimiento de sus operaciones cotidianas. En electricidad y agua el indicador de crecimiento es del 30,7%. Aquí también la pregunta es pertinente. Claro, si la medimos con el trimestre anterior, que es lo usual, la refinación creció en el 0,7% y la electricidad en el 5,7%.

El sector cuya conducta demuestra resultado muy distinto de los demás es la construcción. Se aprecia un crecimiento del 8,1% en el trimestre y ese sí debe ser motivo de evaluación, pues ninguna otra actividad privada está cerca. ¿Es sostenible? No lo sé. Ojalá lo sea.

2. ¿Se puede mantener ese ritmo de crecimiento para que la cifra anual sea mejor que la de años anteriores y aun superior a las expectativas de Cepal?

Cepal no es muy optimista con Ecuador y América Latina. Está en una postura cauta, reflexiva. Motiva a los gobiernos a cuidar los logros alcanzados con la gestión económica responsable que implantaron hace muchos años. Sus predicciones llevan a pensar que los problemas de resurgimiento de la inflación, ventajosamente en muchos casos bajo control, pero no en todos como Argentina y Venezuela, más la apreciación de las monedas por el enorme influjo de capitales extranjeros, han obligado a los gobiernos a reajustar sus políticas económicas reduciendo sus metas de crecimiento.

El 2010 la región creció al 6% y en este se espera un resultado entre el 4,5%-4,6%. Para el caso específico de nuestro país no ha cambiado su punto de vista. El propio Gobierno a través de la Ministra de Coordinación de Política Económica señaló que la meta se mantiene dentro del rango anunciado.

Los organismos multilaterales mantienen la misma actitud. De cualquier manera, los países latinos están, en su mayoría, atravesando por una situación estable, sólida con resultados en los índices de equidad.

3. Si el Estado sigue creciendo en su incidencia en la economía nacional, ¿qué le corresponde al sector privado?

El papel de las actividades privadas no ha cambiado por la insurgencia del Estado en la economía. Lo que ocurre en etapas como la actual se puede entender más bien realizando el análisis desde el otro ángulo: ¿es posible construir una economía dinámica, sostenible con el crecimiento del gasto público y sin la presencia de las actividades privadas? La respuesta es no.

Precisamente eso se ve en los resultados globales. Quién puede entender o explicar por qué la economía crece a tasas tan bajas, comparadas con otros países cercanos que incluso no tienen petróleo, caso Uruguay, con la extraordinaria cantidad de dinero que tiene y gasta el Gobierno.

Ocurre por cuanto el uso de ese dinero no se canaliza a inversión productiva que se mantiene en el tiempo y genera nuevos bienes para el consumo interno o la exportación. La inversión pública, siendo estratégica si está bien concebida, necesita de la acción privada para traer beneficios al país. Si no se la usa por estar mal diseñada, como acontece en algunas oportunidades, es un desperdicio que les cuesta a todos los ciudadanos. Si eso pasa en la privada, pierde el empresario. Por ello precisamente valora bien el riesgo ya que su patrimonio está en juego.

4. Cómo interpretar las cifras oficiales de desempleo y sub empleo. ¿Lucen reales?

Mientras escribo esta columna, jueves por la noche, el INEC todavía no ha entregado las cifras oficiales. Sin ellas no puedo aventurar una respuesta objetiva.

5. ¿A qué se debe que no haya avanzado el proyecto de elevación de impuestos?

Al costo político que implica volver una vez más a afectar los ingresos de las personas cuando el Gobierno recibe recursos históricamente incomparables. La gente siente que el gasto público no tiene valor para la sociedad, hay mucho derroche y no justifica las nuevas imposiciones.

6. ¿Cuál es su opinión sobre el seguro petrolero que anuncia el Gobierno?

Este es un ejemplo preciso de lo que ocurre cuando un país no fue previsivo, se gastaron todas las reservas e incluso volvió a endeudarse. Esta contingencia, cuya ocurrencia depende de muchos factores, podía atenderse con las reservas o los fondos cuya vigencia fue motivo de tantas críticas.

Ahora el país está desprotegido y debe pagar el 50% del valor de los nuevos impuestos (200 millones de dólares) para cubrir este peligro. A la final, si se sigue con la idea, seremos los ecuatorianos los que de nuestro bolsillo paguemos este seguro, que además es caro.

Otra reflexión: si el precio del petróleo en el presupuesto está en 73 dólares, para que se necesita un seguro que cubra entre 80 y 100 dólares. Se ve que el manejo de las finanzas públicas no tiene sustento. Hay mucha imprevisión.