Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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23 de February de 2013 00:01

1. El traslado al nuevo aeropuerto supone costos, nuevas tarifas y recargos en las operaciones y transportes. ¿Se puede cuantificar sus costos? El problema de fondo no es la localización del aeropuerto sino la falta de vías expeditas con acceso directo. Su ubicación puede ayudar mucho en el futuro. Han transcurrido más de 12 años desde el inicio de este proyecto y el Municipio no ha sido capaz de resolver este aspecto vital. La vía de Gualo era la más recomendada por su extensión y ubicación, pero su construcción fue abandonada por la actual administración. La de Collas, que obliga a salir de Quito por el norte y la ofrecieron para este año, ahora se anuncia para el 2015. Finalmente, la Ruta Viva no estará lista antes de fines del 2014.

Por ello y a pesar de las mejoras realizadas en las vías actuales, en especial en el paso deprimido de Cumbayá y la E35, el problema de la inseguridad en el tiempo radica en el cuello del Chiche, la larga vuelta por Guayllabamba o por la otra opción que pasa por Sangolquí y Pifo, que para cada persona va a significar un costo de dos horas de movilización adicional cada vez que salga o llegue a Quito. Es un tiempo de pérdida de productividad y mientras más se demore la construcción de las vías, más compleja será la movilización. A este costo se añaden los relativos al transporte y el diferencial de las nuevas tarifas de servicios aeroportuarios.

Para viajes cortos, muchos dentro del país, este tiempo perdido ocasionará cambio en los hábitos de los viajeros frecuentes y de las empresas que tienen mucho personal en constante movilización. El análisis de costo-beneficio derivado del oneroso desplazamiento determinará la aplicación de nuevas políticas de viajes aéreos. Es posible esperar el desarrollo de video conferencias y otros medios de comunicación virtual, tanto internos como con clientes, profesionales o relacionados, en lugar de desplazamientos físicos. Si esta reacción tiene dimensión, cosa por verse, las compañías de aviación y el propio aeropuerto verán reducidos sus ingresos.

Para la carga, la variación de costos depende el sitio de origen de la plantación o fabricación. Los floricultores del norte por ejemplo, cuando esté listo el terminal de consolidación seguramente tendrán un beneficio por el acceso directo que deberá compararse con el aumento de los costos de los servicios. Para otros, el costo del transporte y tiempo usado durante esta transición puede ser un inconveniente para sus operaciones.

De otro lado, en razón de la mayor capacidad de carga para el despegue de las aeronaves por la menor altura y mayor extensión de la pista, la tarifa de carga debería reducirse, en especial en productos que no demandan mucho volumen. Igual en el caso de los pasajeros de vuelos de rutas de largo alcance cuyos aviones podrán salir sin limitación de peso.

En fin, los impactos son diferentes. La transición va a ser dura por la insuficiencia de infraestructura y debe esperarse que en un plazo mayor el nuevo aeropuerto ofrezca mejores condiciones económicas a los usuarios.

2. ¿Qué significa para la economía del país el triunfo de Rafael Correa? Ya lo dijo en su discurso inicial: la continuación y profundización de su modelo de intervención del Estado en las distintas actividades. Ahí está el resumen de la visión para el nuevo mandato.

Se presume que la fragilidad externa derivada de la alta propensión a importar y vinculada con el alto nivel de consumo son dos elementos centrales en la búsqueda de una más equilibrada estructura económica en la cual el país sustituya productos de origen externo por nacionales a la par que promueva la producción de bienes destinados a la exportación, y todo esto en un marco fiscal-tributario predecible y debidamente financiado.

De ahí nace la pregunta: ¿cómo hacerlo? Es decir, cómo compatibilizar la reducción de la brecha externa en un ambiente de cambio estructural que no contempla acciones de promoción de exportaciones, mantiene una política fiscal expansiva y tiene limitaciones de financiamiento.

Dentro de esa línea están por verse los instrumentos a utilizarse para cambiar la "matriz de producción" sin ocasionar daños en la estructura actual. O si los va a existir de qué manera se minimizarán los costos económicos y sociales. Habrá que mirar cuáles son los sectores escogidos, qué tipo de incentivos se piensan utilizar, de qué forma se intervendrá para realizar esta enorme tarea de cambio de la realidad actual, cuánto tiempo demanda y cómo encajan todas estas decisiones en la realidad actual.

El tema es complejo por la dimensión planteada y marcará cambios sustantivos en las reglas de juego de la economía. El Estado dispondrá de un rol más determinante profundizando su inclinación interventora con medidas vinculadas a fijación de márgenes, precios, control de mercados.

El desarrollo de la economía popular y solidaria será uno de los bastiones de este tercer mandato. Aquí posiblemente se adhieran nuevos subsidios promotores de actividades de escala reducida.

La animadversión a los acuerdos internacionales de comercio condicionará de forma directa la capacidad de creación de valor mediante el impulso de las exportaciones privadas. El mantenimiento de los beneficios de los sistemas de preferencia pueden mitigar los impactos de esta política.

En el plano fiscal es previsible pensar en el mantenimiento de su inclinación hacia un gasto público creciente. Los dilemas de su ejecución caen en el plano de la capacidad de expandir el endeudamiento público, tanto interno como externo, así como la extracción de una renta superior a las actividades privadas con tributos adicionales. Obviamente todo esto sobre el supuesto de un precio estable del petróleo.

No se aprecia incentivos para la inversión privada, salvo en aquellos sectores como la minería, tal vez petróleo, turismo y actividades de la economía solidaria.

3.¿Cómo incidirá en la vida nacional la dotación de energía hidroeléctrica y cuándo se notarán los cambios? Este es un cambio estructural muy importante. Reduce el costo de generación y con ello las importaciones de derivados de petróleo y los subsidios explícitos. Mejora la matriz energética con lo cual ofrece un servicio más confiable y económico al país. Se espera que la calidad y costo de las obras sea compatible con los estándares internacionales.