Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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2 de November de 2013 00:01

1. ¿Es importante el impacto que tendría el Ecuador por la no renovación del Sistema General de Preferencias (SGP Plus) de parte de la Comunidad Europea? Sin duda alguna lo es. Afecta de manera considerable, incluso podría ser determinante en la viabilidad de un numeroso grupo de productos vegetales, alimenticios, de origen animal y finalmente en menor proporción de la industria aceitera.

El país exportó el año pasado cerca de 2 500 millones de euros a los países miembros de la Comunidad Europea (3 300 millones de dólares). Su composición arroja los siguientes datos: 40% fueron productos vegetales, 35% correspondió a la industria alimenticia, 18% a productos de origen animal y 3% a aceites.

El valor de los aranceles a pagar a partir del 1 de enero del 2014, si no hay extensión, alcanzaría a 210 millones de euros, que significa una tasa promedio (solo para referencia, pues la dispersión es muy alta) cercana al 9%.

Los diez productos más afectados son: atún en conservas y sus preparaciones con arancel del 24% y un impacto de 117 millones de euros. Camarones y langostinos con el 12% y un efecto de 36 millones. Rosas con el 12% y 12 millones. Extractos de café con el 9% y 11 millones en aranceles. Otras flores con el 10% y 6 millones. Resto de plátanos con el 16% y 4 millones. Brócoli con el 14.4% y 3 millones y, otras frutas, jugos y tabaco con tasas entre el 14 y el 18.4% con 10 millones en las tarifas de importación.

Para el Ecuador, el problema tiene dos fases: la primera vinculada con la posible no extensión del SGP Plus durante el 2014, debido al hecho de formar parte del informe presentado por la Comisión del Parlamento Europeo, en el cual se plantea la aprobación en bloque de los 10 países incluidos en el estudio, y que podría derivar en una negativa por la inclusión de Pakistán que ya incumplió los requisitos para acceder a este beneficio.

Si el Parlamento no acepta tratar el caso por país, todos se quedarían fuera del sistema a partir del 31 de diciembre próximo. Está previsto que el 5 de noviembre el Pleno de este Parlamento conozca el informe y vote hasta los primeros días de diciembre.

La segunda fase empieza en enero del 2015. Ahí el Ecuador, si es calificado por el Banco Mundial como país de renta media alta por tercer año consecutivo, no tendría opción de mantener este beneficio pues dejaría de ser elegible.

Si el país pierde o deja de recibir este trato preferencial, que Colombia y Perú ya lo tienen negociado en su TLC, la situación de algunas de las actividades enunciadas en los párrafos anteriores se podría volver crítica, en especial camarones, flores y en general las de competencia general (comodities). No sería impensable, que aquellas cuya estructura lo permite, trasladen parte de sus operaciones a los países vecinos (atún). La economía de la costa sufriría bastante, así como la agricultura serrana vinculada con la floricultura.

La urgencia del TLC con la CE cada día demuestra su valor y trascendencia. No hay por donde perderse.

2. Otra vez el precio del petróleo demuestra tendencia a la baja. ¿Hay nuevos elementos que lo afectan? La geopolítica es muy sensible a los resultados de este mercado. En las últimas semanas se han diluido las amenazas del conflicto en Siria y han bajado las tensiones con Irán. Ambos países son productores aunque el segundo tiene una presencia mucho más influyente. Están ubicados en la zona de mayores reservas y gran concentración de producción de los miembros de la OPEP. Libia también parece que recupera su producción.

Se mantiene el aumento sostenido de producción en los EE.UU., que acorta distancia con otros países y pasó, solo en crudo (ya veremos los datos cuando se incluya otros productos) de 5 millones de barriles día en el 2008 a 6.5 millones en el 2012.

Si se incluyen los todos los combustibles que produce EE.UU., las cifras cambian de forma elocuente: en el 2008 producía (el equivalente) 9.4 millones de barriles, mientras en el 2013 se acerca a los 13 millones de barriles (36% de incremento en cuatro años). La brecha con la demanda demuestra una tendencia convergente pues en el 2009 era de 10 millones de barriles y ahora de solo 5.5 millones, lo cual significa una reducción de la demanda internacional de hidrocarburos y una mejora de su balanza petrolera.

Finalmente, la información diaria sobre la recuperación de la economía mundial, el comportamiento de ciertos países emergentes (China de manera particular), el tamaño (variación) de las existencias estratégicas, contribuyen a la volatilidad del mercado y redondean los factores influyentes.

Con todos estos elementos, se puede advertir una mayor producción futura (la inversión comprometida es enorme y las nuevas tecnologías son mucho más eficientes) que derivará en un mercado excedentario, llevando la tendencia a largo plazo a precios decaídos, con mucha variabilidad intermedia.

3. ¿Continúa la declinación del crecimiento en América Latina? Sí. En términos generales ese es el prospecto. Sin embargo, los resultados no serán similares para todos los países. Depende de la consistencia de sus políticas económicas y de la velocidad con la cual actúen para atenuar los impactos negativos de los cambios en las reglas de juego de las políticas monetarias de las economías maduras.

El famoso trilema vuelve a tener presencia en los emergentes: libertad de movimiento de capitales, estabilidad de tipos de cambio y políticas monetarias autónomas. Aquellos que logren combinar de forma adecuada estos tres elementos con seguridad podrán salir de esta nueva amenaza con daños colaterales. Pero aquellos que no entiendan la malignidad de sus acciones combinadas pueden verse envueltos en problemas de escala superior.

Asegurar flujos de capital que financien la economía bajo otro prisma de política monetaria internacional es vital para navegar esta coyuntura que recién empieza a dar señales de vida. No obstante, América Latina ya no es la región desprotegida de antaño. Tiene indicadores de reserva estupendos, buenas políticas fiscales, gran manejo monetario y bajo endeudamiento externo, que en conjunto se convierten en una muralla que combate la desconfianza e inseguridad. A pesar de ello se deben reforzar aquellas políticas para adecuarlas a las nuevas condiciones.