Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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9 de February de 2013 00:03

1. ¿Cómo mira el manejo de la Reserva Monetaria? Con preocupación, pues se aprecia un continuo deterioro a lo largo de los últimos años y esto ocurre muy a pesar de las bondadosas condiciones internacionales por las cuales ha atravesado el país, que sin duda alguna debía producir una consolidación del sector externo y de la capacidad de pago de la economía nacional.

La balanza comercial, en particular las importaciones, cada día demuestran una dependencia más profunda en las exportaciones petroleras, lo cual pone un interrogante sobre la viabilidad general de todas las actividades nacionales y por ende de las condiciones sociales de bienestar de los ecuatorianos. En ese plano, una RILD robusta atempera los riesgos, por lo cual es incomprensible su utilización en objetivos distintos para los cuales fue concebida como son financiar la cartera de la banca pública o servir para cubrir una parte del gasto público.

Conceptualmente en dolarización la reserva internacional a cargo del Banco Central del Ecuador tiene un propósito distinto de aquel que se conocía cuando el país mantenía el sucre como moneda nacional. En esa época se la medía como el respaldo cuantitativo para las transacciones internacionales. Ahora sirve como el fondo crítico que respalda la disponibilidad inmediata de divisas del BCE para cubrir: en primer lugar toda la emisión -digamos mejor acuñación- de la moneda metálica "nacional" que sin este respaldo no tiene valor en ninguna parte del mundo. En segundo lugar dar cobertura total -por el 100%- de manera líquida en inversiones y disponibilidad en divisas a las reservas bancarias -conocidas también como encaje bancario- que mantienen las instituciones financieras en el BCE por disposición legal; y, por último, disponer igualmente de la liquidez para atender el monto de los depósitos de las entidades oficiales -llámese Gobierno o cualquier otra entidad pública-. Esto último si bien en teoría también debería ser del 100%, por razones de conversión al momento de la dolarización en el año 2000, la cobertura alcanzaba el 85%. A estas normas se les conoce como "los cuatro sistemas del balance del BCE", que se deben mantener en contabilidades separadas e independientes.

Con esta regla fija, que se la puede llamar regla fundamental, nació la dolarización. La lógica que le respalda es categórica: si un país no puede emitir moneda propia, al banco central le corresponde cuidar en todo momento las divisas que sus depositantes especiales, sean estos instituciones financieras o entidades públicas, le confían, pues si en un momento de apuro no las dispone por haberlas utilizado de forma arbitraria, no tiene a quién recurrir para devolverlas a sus legítimos dueños. De presentarse esta eventualidad la consecuencia para todo el sistema económico puede llegar a ser fatal.

Por eso hay que recordar que el banco central no es un banco comercial y por lo tanto para él no rigen las normas utilizadas en el giro comercial del sistema financiero. En dolarización es un custodio y nada más.

Este principio todavía está vigente -a pesar de que se lo intentó derogar- y constituye la garantía explícita del BCE frente a toda la colectividad de no utilizarla en propósitos que puedan abrir una brecha peligrosa en el funcionamiento de este sistema cambiario. Esta RILD es por lo tanto el respaldo líquido que tiene el BCE para cubrir cualquier contingencia o imprevisto. Por eso la Ley le obliga a cumplir con estas relaciones de manera permanente. Este fondo crítico se complementa con la liquidez que disponen las instituciones financieras privadas en el exterior para dar cobertura a los requerimientos de retiro de depósitos que pueden existir en ciertas circunstancias nacionales. De ahí que ambos conceptos -RILD y liquidez de los bancos- sean elementos sustantivos de la dolarización.

La RILD tiene básicamente dos componentes: las divisas de libre disponibilidad y el oro monetario. Hay otros rubros menores que para el análisis podemos omitirlos sin que cambie el concepto ni la conclusión. En oro, el BCE tiene 1 400 millones de dólares y la diferencia con la RILD total son divisas. Si la RILD llega a 3 700 millones como ocurrió al 18 de enero luego del ingreso de 1 000 millones del crédito chino, las divisas disponibles serían 2 300 millones de dólares. Bien, a quien pertenecen estas divisas: 85 millones a los tenedores de la moneda metálica que circula en el país y que en cualquier momento pueden solicitar al BCE su canje por dólares; 2 200 millones a las reservas bancarias o encaje -que no son otra cosa que parte de los depósitos de ecuatorianos en los bancos privados-; y apenas 30 millones para cubrir los más de 3 500 millones de depósitos del sector público.

Se dirá que hay 1 400 millones en oro y también pueden servir para ello. Es cierto, pero su liquidez no es inmediata y además habría que ver quién toma la decisión de venderlo para cubrir la liquidez demandada. Quienes lo hicieron hace algunos años, con razones obvias y justificadas, sufrieron persecución política.

Por todo lo anterior, quienes ahora tienen responsabilidades directivas en el Banco Central del Ecuador y de coordinación de política económica deben modificar la forma de manejar la RILD a fin de asegurar consistencia, solvencia y liquidez a la economía nacional.

2.- Nuevamente se comenta del alto costo de la deuda con China y la entrega anticipada de petróleo, su opinión por favor.

Así es. El país está pagando y caro sus decisiones de desconocimiento unilateral de sus obligaciones internacionales. No tiene acceso a los mercados y por ello el acreedor impone sus condiciones. Brasil reconoce entre el 1.15% y el 1.37% de rendimiento a sus papeles a 3 y 5 años plazo. México con tasas parecidas. Perú entre el 1.25% y el 2.39%. Colombia entre 2.77% y 3.69%. Ecuador paga sobre el 7% y con garantía preferente. Si realizamos un cálculo de los diferenciales pagados por el país a favor de China se podrá apreciar el enorme costo de ser parte de las sociedades excluidas del sistema financiero mundial. Por cada mil millones se sobrepaga casi 50 millones de dólares anuales. ¿Calculen lo que significa sobre toda la deuda contraída con el gigante asiático? Y en este cálculo no se incluye el otro diferencial de precios del petróleo que ha dado la posibilidad a los chinos de convertirse en intermediarios de hidrocarburos.