Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. ¿Qué resultados pueden traer las inversiones mineras y cómo atenuar su impacto social?

El país tiene una fundada esperanza en el desarrollo de este sector. Las informaciones básicas demuestran la existencia de reservorios que pueden permitir suplir las pérdidas ocasionadas por la caída del precio del petróleo y devolver la capacidad de generación de la riqueza perdida. Es, posiblemente la opción que mejores perspectivas ofrece, aunque no la única. Y aquí cabe precisamente la reflexión sobre la definición por parte de la política económica de adherirse a una gestión de apertura comercial, clara y precisa, como camino, este sí exclusivo, de oportunidades para brindar empleo estable y remunerado.
Ahora bien, este sector, me refiero al minero, también está afectado por la caída de los términos de intercambio, a un nivel que ha puesto interrogantes a la viabilidad de ciertas minas actualmente en explotación e incluso ha ocasionado daños severos a varias empresas de dimensión mundial.

Bajo esas condiciones, la ejecución de los planes de inversión están sujetos, más que nunca, al grado de eficiencia que pueda alcanzarse, para lo cual el tamaño de los reservorios, la disponibilidad de facilidades de infraestructura, las relaciones con los movimientos sociales y frentes políticos de las vecindades, el apoyo del gobierno, la estabilidad de las reglas de juego convenidas, configurarán el entorno del cual derivarán los resultados que pueda obtener el país y los inversionistas.
La información internacional sobre el comportamiento de estas actividades señala la conclusión de una larga etapa de inversiones intensas realizadas al amparo de mercados financieros de bajos costos y uno de minerales boyante.

Características que lamentablemente no continúan vigentes, por lo cual, el impulso tardío que realiza el gobierno va a demandar una actitud de mayor acercamiento a los inversionistas.
Los reportes de empresas de la región como Codelco de Chile, demuestran el gran estrés al que ha sido sometida la reconocida sociedad estatal por esta nueva realidad económica mundial. El 2015, pudo entregar utilidades al gobierno por
1 200 millones luego de un esfuerzo de reducción de gastos anuales de cerca de 1 000 millones. Y para ver lo que aso significa, podemos indicar que hasta el 2013 las utilidades eran un poco más de tres veces lo alcanzado el año que feneció. Este es un ejemplo de lo que significa eliminar la grasa inútil acumulada en épocas de bonanza para recuperar viabilidad económica.

Freeport y Cerro Verde en Perú es otro caso parecido. Han invertido más de 4.5 mil millones de dólares desde el 2009, cuando el precio del cobre bordeaba los 4 dólares la libra. Ahora está en el 50% de valor e incluso ha llegado a 1.40 dólares la libra cuando el costo de producción es 1.50. En ese ambiente de consolidación de empresas, reducción de inversiones y gastos, el Ecuador busca desarrollar esta actividad.

El impacto social se lo puede admirar en dos planos: los efectos externos, de enorme espectro e indudable valor, que produce en toda la estructura económica facilitando su expansión, abriendo opciones de empleo e inversión en otras actividades, financiando la balanza de pagos e incluso facilitando recursos al presupuesto público. Y, por otro, el control de los daños ambientales, especialmente en las explotaciones de cielo abierto, obliga al mantenimiento de reglas muy estrictas. La vigilancia de la contaminación de ríos tiene especial prioridad de cumplimiento.

2. El Presidente ofreció pagar las facturas pendientes con los proveedores del Estado. ¿Cómo obtener los recursos?

No lo sé. El monto es tan grande que no me parece posible conseguirlo, salvo que el Gobierno obtenga desembolsos internacionales de gran cuantía, digamos de por lo menos
2 000 millones, para que aquello pueda mitigarse, aunque no eliminarse. No quisiera pensar que se está estudiando opciones de emisión de TBC, Títulos del Banco Central, el uso del dinero electrónico sin respaldo o la utilización de las Reservas Internacionales, pues son alternativas que conspiran con el modelo monetario en vigencia.

La economía tiene un problema central de iliquidez que afecta tanto al sector público como a las actividades privadas. Sin inyección externa, no hay arreglo posible, por lo menos a corto plazo.

3. Una vez que ha comenzado el debate público sobre los timbres fiscales, ¿conviene implementarlos, en qué condiciones?

Los anuncios anticipados de este tipo de decisiones son absolutamente inconvenientes. En estas áreas críticas, para evitar transacciones especulativas, digamos por ejemplo de importaciones aceleradas, como ya ocurrió a inicios del año anterior, que dan réditos indebidos a los especuladores, solo se avisa cuando la decisión está tomada.

En el plano de política macroeconómica, no participo del criterio sobre la imposición del timbre cambiario. Lo he dicho varias veces. No es necesario, no conviene y ocasiona distorsiones en el sistema monetario que puede traer daños mayores de los que se busca remediar.

La contracción monetaria ya hace el trabajo duro de frenar el consumo y con ello las importaciones. La reducción del gasto público es vital para corregir el problema externo y por ahí camina la solución de la crisis actual.Al sector exportador se le apoya con otra visión sobre el futuro del país y el papel que cabe a cada miembro de la sociedad.

4. Empieza el desmontaje paulatino de salvaguardias arancelarias. ¿Qué harán las empresas que tengan stock comprado con el precio gravado que regía los meses pasados?

Mantener, mientras puedan y exista demanda, los precios de las existencias acumuladas y, luego ver qué mismo pasa en este campo.