Pablo Ortiz García

Inocentada oficial

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4 de January de 2013 00:00

Según la tradición cristiana, se ejecutan bromas en el día de los Santos Inocentes (diciembre 28), como recuerdo del engaño sufrido por Herodes cuando ordenó matar a todos los niños menores de 2 años. Su intención fue acabar con la vida de Jesús. El Salvador sobrevivió aquella matanza, y pudo trasladarse fuera de Belén para, posteriormente, cumplir la misión encomendada por su Padre.

Como consecuencia del día de los inocentes, en algunos medios de prensa se publican bromas (chanzas llamaban los abuelos), en las que de forma graciosa se hace burla de aquello que el gobernante ha atacado o justificado durante el año que finaliza, y que afecta a ecuatorianos, como la limitación a la libertad de expresión, la corrupción galopante en funcionarios del Poder Ejecutivo, entre otras.

Pero lo que me sorprendió, y pensé era una inocentada urdida directamente por el Emperador, fue lo que encontré en el Registro Oficial de diciembre 28 pasado: la expedición de un sinnúmero de acuerdos ejecutivos y ministeriales en los cuales se autoriza “el viaje y declárase en comisión de servicios en el exterior” a ministros de Estado, a secretarios nacionales de algunas dependencias públicas, a gerente de banco público; y también a subsecretarios, directores técnicos, analistas del Ministerio de Relaciones Laborales.

Se les autoriza viajar, con cargo al dinero del erario nacional, a Punta del Este (precioso balneario de pelucones uruguayos, argentinos y brasileños, sobre todo); a Santiago de Chile; a Minsk (Bielorusia); a los Estados Unidos (Washington, Carolina del Norte, Nueva York); Colombia; a los Emiratos Árabes Unidos; Catar; España; Austria; Francia; Holanda; Perú.

En algún caso, el Emperador prestó “su” avión para el traslado de alguno de sus “preferidos”. ¡Que recorren el mundo, recorren! Nadie fiscaliza esos viajes, ni se analizan las ventajas de los periplos.

Pero eso sí, todos los empleados del Ejecutivo que viajaron fueron muy condescendientes con los ecuatorianos: ¡no lo hicieron en época alta! Se trasladaron unos cuantos días antes de las festividades navideñas y de fin de año. Y como fueron a sacrificarse por el éxito de la revolución ciudadana en el exterior, no tuvieron tiempo, me supongo, de hacer unas “compritas”, porque los viáticos los recibieron, aparte del sueldo mensual.

Un ejemplar del Registro Oficial, precisamente publicado en el Día de los Santos Inocentes, dedicado casi íntegramente a autorizar viajes de sacrificados empleados de la Función Ejecutiva, es para imaginarse una inocentada, pero luego uno se da cuenta que es la triste realidad de un país que se volvió millonario de pronto, y los ejecutivos no saben más que gastar el dinero que cae sin haberlo trabajado.

¡Salud y trabajo en este 2013!