Miguel Rivadeneira

No a la ingobernabilidad

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En vista de las amenazas de quienes siguen a ciegas el comportamiento ovejuno (cada vez menos) existen plenos justificativos para ir a la consulta popular y evitar que el país vuelva a vivir tiempos de ingobernabilidad. Resulta irónico que el movimiento político oficial tenga dirigentes y asambleístas que se oponen a los planes de acción del Presidente porque no se somete a la continuación de una política nefasta que imperara una década. Seguramente pensaron que iba a tener la misma conducta autoritaria (como ellos) e iba agachar la cabeza ante tanto desacierto, abusos y corrupción. Se solidarizan con el Vicepresidente investigado por serias presunciones de corrupción y no con la política para combatir este mal. Por ello el Primer Mandatario fue claro al señalar que la lealtad no es la sumisión al capo ni la defensa del amigo vivaracho.

Un Presidente que tiene una alta popularidad y que comienza a tener oposición (o conspiración, según un dirigente) en una parte de su organización porque su programa de gobierno no se subordina al modelo concentrador del poder y a las políticas de quien gobernara el país durante diez años y que dejara una herencia de crisis económica y una desinstitucionalización organizada, que obliga a tomar correctivos urgentes.

Una de las opciones es la consulta al pueblo, que debiera concienciar sobre las dificultades económicas en las que dejara el anterior presidente. El objetivo debe ser descorreizar al país, que significó tanto abuso, control de las funciones e instituciones del Estado, atropellos al ordenamiento jurídico que ellos mismo crearon y contra los DD.HH. de quienes no se allanaron al poder único. Hoy se confirma en los procesos de designación de los magistrados de la Corte de Justicia. Hay autoridades (el Defensor Público) que han corroborado las presiones del poder en juicios contra los críticos del régimen pasado.

El Presidente no va a poder gobernar siendo jefe máximo de su movimiento político y con gente de la organización que se opone a sus propuestas. Siguen defendiendo lo indefendible como la aprobación de la Ley de Plusvalía o la permanencia de un organismo que ha fracasado: el Consejo de Participación Ciudadana, que ha incumplido la Constitución en la lucha contra la corrupción, los procesos de transparencia y en la designación de autoridades de control. Allí está el caso del excontralor Pólit.

En lugar de hacer un ejercicio de autocrítica, siguen soñando en recuperar “plenamente” el poder, volver a ser liderados por el autoritarismo, la intolerancia y el odio. El Presidente debe mantenerse aliado al pueblo y a las organizaciones sociales, que fueron perseguidas y enjuiciadas en el anterior régimen. Debe seguir con su apertura democrática, a las libertades, al diálogo, al mejor ambiente de paz, tolerancia, respeto a la diversidad.

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