Daniela Salazar

Se busca independencia

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Todo servidor público, al haberse sometido voluntariamente al escrutinio público, debe estar dispuesto a rendir cuentas sobre sus acciones y omisiones cada vez que se le requiera. Durante la última década, los actos de rendición de cuentas distaron mucho de un diálogo público transparente. Bajo la apariencia de “rendición de cuentas” quienes ostentaron el poder se auto convocaban para llenarse de alabanzas y taparse los excesos.

Hoy, que las autoridades están siendo convocadas a audiencias públicas para dar explicaciones y responder a las denuncias que la ciudadanía ha hecho llegar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social -transitorio, se evidencia una vez más su nula vocación de servicio. El caso más patético fue el de Gustavo Jalkh, Presidente del Consejo de la Judicatura, quien fue convocado al proceso de evaluación de autoridades, conforme la disposición del Mandato Popular.

Jalkh no aprovechó el tiempo asignado para responder con fundamentos a los principales cuestionamientos de su gestión. Prefirió escoger, de entre cientos de denuncias ciudadanas, pasajes que le parecieron irrisorios y aprovechó para burlarse de los ciudadanos. Su soberbia le impidió, primero, respetar el tiempo que el Presidente del CPCCS- transitorio le asignó, y, después, ocupar el lugar que le correspondía a la espera del interrogatorio por parte del CPCCS- transitorio.

Finalmente, con la prepotencia que le caracteriza, abandonó la sala en media sesión, interrumpiendo el normal desempeño de la Audiencia.

Sorprende que, quien preside la entidad encargada imponer sanciones disciplinarias a los abogados, desconozca que en toda Audiencia -judicial o administrativa- es necesario guardar ciertas formalidades, observar una conducta de respeto y cumplir las disposiciones de quien preside tal audiencia. La actitud despótica de Jalkh constituyó una falta de respeto al CPCCS-transitorio, a su Presidente, y sobre todo al pueblo ecuatoriano que le encomendó a dicho Consejo el mandato de evaluar a las autoridades.

Lo ocurrido fue una pequeña muestra del autoritarismo con el que ejerció el poder durante la última década.

Jalkh demostró, hasta en su última intervención pública, que su misión nunca fue servir a la ciudadanía sino al poder. Como requisito indispensable en el proceso de reinstitucionalización del país requerimos rescatar la independencia judicial. Quien integre el Consejo de la Judicatura, debe recuperar la facultad de los jueces de resolver los asuntos sin influencias, presiones o intromisiones indebidas; debe también asegurar procesos transparentes y objetivos en materia de nombramientos, ascensos y medidas disciplinarias a jueces. Para ello, el órgano de gobierno, administración, vigilancia y disciplina de la función judicial debe estar integrado por personas íntegras, servidores públicos de conducta intachable. ¿Nombres?