Jorge Gallardo

Inclusión

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4 de November de 2012 00:23

La pobreza, en diferentes partes del mundo, ha sido un factor que ha impedido incorporar a millones de personas a los sistemas financieros excluyéndolas de la economía formal. Estos ciudadanos realizan sus transacciones con dinero en efectivo y no tienen la posibilidad de ahorrar y acceder al crédito. Cuando necesitan financiar sus actividades diarias recurren a los agiotistas limitando la acumulación de las ganancias, creando un círculo vicioso del cual es muy difícil salir. Ante esta realidad, algunos países han emprendido programas para incorporar a estos sectores al sistema financiero. Es lo que se conoce como inclusión financiera. Aprovechando la penetración que ha tenido en los últimos años la telefonía celular, los países están creando un marco regulatorio que permita que todos los ciudadanos, especialmente aquellos que viven en las zonas rurales o urbano marginales, puedan mediante el uso de sus teléfonos celulares tener un banco en el bolsillo. La utilización de instrumentos de pago electrónico contribuye a reducir los costos de transacción poniendo a disposición de la población de menores recursos servicios financieros que en la banca tradicional están fuera de su alcance. Por consiguiente, el objetivo que se persigue es el de dar acceso a la población actualmente excluida a los servicios financieros formales.

Los programas de inclusión financiera están orientados hacia la población de menores recursos, es decir, aquella ubicada en la base de la pirámide social. El Banco Central acaba de publicar un interesante documento bajo el título: ‘Inclusión Financiera’, en donde se reproducen trabajos que relatan las experiencias de algunos países para crear el marco adecuado y los incentivos que permitan incorporar al sistema de pagos a sectores que, por sus condiciones económicas y de ubicación geográfica, se encuentran excluidos. Estudios han demostrado que para lograr un crecimiento económico sostenido y aliviar la pobreza se requiere de un sistema financiero eficiente que promueva la profundización de los servicios financieros. Se deben diseñar canales de distribución que rompan con el paradigma de sucursales y agencias incorporando a corresponsales no bancarios que son comercios que se integran a la red de servicios financieros. Además, para evitar trasladarse físicamente hacia un local se puede utilizar el teléfono celular para recibir transferencias y realizar pagos. De esta forma se crea el dinero móvil que se almacena y se administra a través de los celulares lo cual contribuye a aumentar el número de transacciones. El BCE ha venido trabajando en el fortalecimiento del sistema nacional de pagos para integrar a los actores del sector financiero y solidario a la economía nacional.