Andrés Jaramillo

Inauguración de obras, en plena campaña

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 98
Triste 0
Indiferente 2
Sorprendido 0
Contento 20

Hospitales, unidades educativas del milenio, centros de salud, vías... Desde que se inició oficialmente la campaña electoral, al menos 40 obras públicas han sido inauguradas.

El Código de la Democracia prohíbe que a esos eventos asistan candidatos que ejerzan una función pública. Se busca que los actos no sirvan como tribuna para promocionarse electoralmente y que haya reglas más justas para todos los postulantes.

Pero no hace falta que asistan. En las inauguraciones se ha hecho un vínculo entre las obras y el proyecto político del Gobierno. Se ha hablado de la importancia de ganar las elecciones presidenciales el 19 de febrero y alcanzar una mayoría legislativa. ¿Eso, acaso, no es una insinuación para que se vote por una opción electoral?

Quizá -en el futuro- sea mejor incluir en la Ley una prohibición para evitar las inauguraciones durante todo el periodo electoral para cualquier Gobierno. Así, los candidatos que no están en funciones o que no pertenecen al proyecto político dominante podrían estar en condiciones de mayor equidad electoral.

Recordemos que no es un requisito legal, ni indispensable, que se haga una inauguración ampliamente promocionada para que un hospital o una escuela comiencen a operar o brinde el servicio a la comunidad. De hecho, algunas obras funcionaban antes de las últimas inauguraciones.

Además, las obras no son un favor que se hace a la ciudadanía. Dentro de las competencias y responsabilidades de las diferentes carteras de Estado está el mejoramiento del servicio, la ampliación de infraestructura, porque el acceso a la educación o la salud es un derecho constitucional. !Es su trabajo¡

Además, con la difícil situación económica que enfrenta el país, la inversión que representa ese tipo de actos; desde la instalación de las tarimas, equipos, hasta la movilización de autoridades, hospedaje, alimentación en algunos casos, bien puede servir para actividades realmente prioritarias.