Enrique Echeverría

Impuestos... más impuestos

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El ambiente social está pesado e ingrato. Casi todo se reduce a reproches, peleas, acusaciones de todo género, mientras el valor de los alimentos continúa en alza.

Por cuanto los altos funcionarios del Estado con seguridad jamás van al mercado para adquirirlos, no tienen la menor idea sobre el alza del valor de la compra semanal.Los opositores al Gobierno reclaman austeridad.

En algunos casos parece que el Estado fuese una agencia de viajes. Revisando los registros oficiales de la primera época, se hallan autorizaciones para viajes no solo ministeriales, sino de funcionarios secundarios a una y otra parte. Como revela el editor de la revista especializada Líderes, Sr. Xavier Basantes, se justifican gastos de viajes con argumentos como desplazamientos para “dar asistencia técnica para el fortalecimiento de la aplicación de modelos de atención, a través del empleo de los instrumentos de los stándares de calidad de los componentes” (?). Igualmente, por “desplazamiento para promover la reflexión sobre prevenir la migración irregular” (?).
Transcribo: “Entre los que reciben viáticos constan: ministros, subsecretarios, analistas, asesores, choferes, asistentes, servidores, coordinadores, directores, personal de seguridad … y la lista continúa”.

No cabe duda que altos funcionarios deben viajar para cumplir misiones en el exterior y es obvio que se les debe pagar pasajes, hotelesy gastos propios de la representación. Pero otras categorías menores ¿son indispensables? Cierro la transcripción del análisis del señor Basantes intitulado “Millones en viáticos vs. austeridad fiscal” (EL COMERCIO, abril 5): “Al sumar los gastos de una de las secretarías del Frente Económico, por ejemplo, solo en el 2015 destinó más de un millón de dólares, en viáticos”.

Aunque hubiese dinero abundante, el hecho real es que no es del Gobierno ni de las autoridades: es dinero del pueblo, entregado vía impuestos. Por ello, no es aceptable que el Estado acuda a crear más impuestos para satisfacer no solo obras sino esta clase de dispendios y paseos.

Si los del poder son sobrios y no ingieren licor, los de abajo sí consumimos ocasionalmente, con moderación, pagando más impuestos por ese consumo. Imponiendo más y más tributos a bebidas, el rendimiento para el Fisco será escaso, alentará el contrabando y dejará sin valor el argumento oficial de que quieren defender nuestra “salud”.

El Banco Central aduce que el nuevo tributo para la telefonía afectará exclusivamente a las compañías que usen los servicios de la telefonía fija y móvil. En este caso, como en los demás, el que suministra el servicio o el bien, simplemente traslada el alza al consumidor. Y ese consumidor se llama “pueblo”, al que moros y cristianos prometen defenderlo al arribar al poder y al permanecer en el poder, con iguales resultados.