Sebastián Mantilla

Impuesto verde

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15 de June de 2011 00:01

Cuatro ministros de Estado, junto al Director del Servicio de Rentas Internas (SRI), lideran un plan tributario que generará aproximadamente USD 349,8 millones.

Los aspectos centrales de esta reforma consisten en la aplicación de mayores tributos a los vehículos, botellas y fundas plásticas, cigarrillos y licores.

Lo que en un inicio se perfilaba como iniciativa de reforma tributaria común y corriente, ha pasado ha llamarse “impuesto verde”. Con el fin de no hablar de un nuevo paquetazo o megapaquetazo promovido por el presidente Correa, sus colaboradores han recurrido al argumento ecológico de protección de la naturaleza y no contaminación, lo cual, si se analiza con detenimiento, es poco consistente en términos de impacto ambiental.

En primer lugar, no sé qué tiene de “ecológico” el incremento del impuesto a los consumos especiales, específicamente cigarrillos y licores. En segundo lugar, tampoco comprendo cómo hace unos meses el Gobierno redujo el pago de aranceles para la importación de vehículos híbridos y ahora, con la aprobación de esta reforma, el costo de los mismos se vaya a incrementar. En lugar de otorgar a los usuarios beneficios tributarios por la compra de automóviles modernos e híbridos, se los castiga. La reforma que piensa ser aplicada por el actual Régimen no toma en cuenta el volumen de emisiones de monóxido de carbono sino el cilindraje y el costo del vehículo. Dejando a un lado el uso de las normas básicas de la lógica, el criterio esgrimido por los funcionarios de Gobierno se resume en “vehículo más caro es el que más contamina”. Poco se habla de que el gran problema de la contaminación del aire en el país se debe fundamentalmente a la pésima calidad de la gasolina que utilizamos. En este punto, ¿qué hace el Gobierno para mejorar la calidad del diésel y gasolina que consumimos?

En tercer lugar, la aplicación de más impuestos a la industria del plástico y producción de bebidas es contraproducente y recesiva. Una vez más queda claro que para el actual Régimen la generación de riqueza y empleo en lugar de ser premiada, es sancionada. A esto se añade el incremento de la energía eléctrica que acaba de aprobarse hace una semana.

En pocas palabras, el impuesto verde propuesto por el actual Gobierno tiene serios reparos. No esta debidamente justificado y se lo hace sin fundamentos de peso.

Al contrario, queda claro que las medidas que se quieren aplicar en lugar de ser ecológicas son eminentemente recaudatorias y han sido formuladas para solventar el excesivo gasto público.

Ante la imposibilidad inmediata de recurrir a mayor endeudamiento externo, se ha recurrido a las recetas tradicionales del FMI, Banco Mundial y otros.