César Augusto Sosa

Menos barreras a la entrada de divisas

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El Gobierno se dio cuenta que el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) encarece el financiamiento internacional y es un freno la entrada de capitales al país. Tal es así que la Junta de Regulación Monetaria y Financiera aprobó el mes pasado una resolución que exonera de este impuesto a los créditos internacionales que lleguen al sistema financiero nacional, con el fin de inyectar recursos frescos a un sector que está registrando desde inicios del presente año una reducción continua de depósitos.

La decisión de la Junta va en contra del discurso que ha mantenido el Régimen desde que se creó este tributo en el 2008, cuando se argumentó que el objetivo del ISD era evitar la salida de dólares de la economía nacional. Desde ese año hasta la fecha no han dejado de salir divisas pese a que el impuesto, que nació con una tasa del 0,5%, actualmente llega al 5%.

Para un Gobierno que ha encarecido las importaciones con el objetivo de evitar la salida de dólares del país, la exoneración del ISD puede resultar contradictoria, ya que si en algún momento se necesitaba que las divisas permanezcan dentro del país era en la actualidad. Además, la medida se traducirá en una menor recaudación de este impuesto, el tercero que más le rinde al Fisco.

Pese a lo anterior, el Gobierno reconoció que es mejor no cobrar el ISD al sistema financiero y aceptó por primera vez que este impuesto frena el ingreso de capitales, una tesis que la sostenía la banca privada. De hecho, la propuesta de exonerar del ISD al sistema financiero nació de los cuatro bancos que se dedican al microcrédito, los cuales comentaron a las autoridades que pueden conseguir USD 200 millones de organismos y bancos internacionales para sostener los préstamos a los pequeños negocios, donde se registra la mayor caída en el volumen de créditos.

En una economía sedienta de dólares, esta revisión al ISD es un primer paso. Se necesita más inversión privada porque los recursos públicos han demostrado ser insuficientes para mantener la actividad económica.