Roberto Salas

Cuando lo imposible vence

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Todo estaba asegurado. La certeza de una continuidad se había asentado en los Estados Unidos de América. Encuestas, escándalos, metidas de pata, palabras demás, todo había confabulado para llegar a esta situación.
 Recuerdo haber escuchado al inicio de los resultados a un estratega republicano que decía que sólo un milagro salvaría a Trump de una segura derrota. Después vino la inesperada “trumpeada”. Hora tras hora se iba revelando el tsunami que casi nadie había reconocido. Trump no ganó...aplastó. Ya muchos han explicado porqué, así que una teoría más seria repetitivo, pero juntar algunos hilos sueltos y llegar a tejer una realidad no tan obvia, podría ser útil.
Los grandes cambios y transformaciones económicas, sociales, tecnológicas, está llegando también a la política, y con fuerza. Las encuestas tradicionales ya no sirven, a los jóvenes no les interesa mucho la política, la democracia como la entendimos hasta ahora ya no existe, se elige no por partidos sino por frustraciones y cómo la representan los candidatos. En esta oportunidad, se dice que ganó el voto blanco de clase media trabajadora.

También ganó el anti-establishment a la política tradicional desprestigiada, el anti- Obama, o el no estar listos para una mujer presidente, al menos lo que representaba Hillary.
Nadie vio el tsunami, solo Donald Trump. Reconocido por el presidente republicano de la Cámara de Representantes como el genio que interpretó correctamente lo que nadie había hecho: La decepción del americano blanco, aunque inmigrantes en su mayoría, y su ambición de sentirse relevante de nuevo. Por eso, salieron todos a votar como rechazo a lo anterior. Hispanos contra hispanos, inmigrantes contra otros inmigrantes, blancos contra blancos distintos, etc.
Trump revivió el marketing puro, su esencia perdida, incluso en las empresas. Entendió como nadie, las expectativas y los deseos de un grupo mayoritario, y le dio con todo. Esto lo blindó. Le puso teflón para que resbalen hasta las mas duras críticas y excesos. Pero ganar es solo el inicio, y después?
Es temprano para saber como será su gobierno. Probablemente se cumplirá una de las frases célebres del ex presidente de Chile Patricio Aylwin, cuando dijo que “la política es el arte de lo posible”. Aunque fue criticado en su momento, tiene mucho de verdad. Trump hará lo que su partido y las instituciones de su país le permitan hacer. Su visión antiglobalización, antimigratoria, antimusulmán, antiecológica, tendrá que aterrizarla con pragmatismo, que le sobra, y enfocarse en aquello relevante que le permita dejar un legado, ojalá positivo.
Aspiro, que todo lo logrado hasta ahora por la lucha contra el cambio climático, sea protegido y no revertido, y que los compromisos institucionales sean más fuertes de lo que muchos imaginan.