Pablo Ortiz García

Horcas caudinas

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17 de January de 2014 00:02

En varias lenguas de occidente se conoce la expresión “pasar por las horcas caudinas” cuando alguien tiene que soportar una afrenta; un trance difícil, humillante, deshonroso. En el Diccionario de Derecho Usual, se define como “sufrir a la fuerza un sonrojo”.

La expresión nace como consecuencia de que el ejército romano, vencido por el general Gavio Poncio en el año 321 antes de Jesucristo, “tuvo que pasar bajo un simbólico yugo, como humillación impuesta por el vencedor”.

Generoso lector, como usted conoce, los fiscales son los encargados de llevar adelante las indagaciones tendientes a esclarecer hechos delictivos, previstos y sancionados en el Código Penal. No es juez, ni puede condenar a una persona investigada por él. Pero si usted no entiende el párrafo que transcribiré, no se preocupe, yo tuve que leerlo varias veces, y luego de comprenderlo no podía creer que un funcionario de la Fiscalía de Pichincha pudiera ser tan osado como para que en una providencia diga: “En razón de las investigaciones realizadas, se presume que existe un delito y el propósito es determinar la estructura de Horca Caudina que justifique el debido proceso”.Con esta frase se busca deshonrar a un ser humano en plena indagación fiscal. Por más que esté investigado, toda persona es inocente hasta que un juez en sentencia declare su culpabilidad. Según este inteligente fiscal, elfin justifica los medios, para lo cual aplica un tratamiento infamante. Castiga a un investigado frente a la sociedad, para de esta forma llegar a la verdad que el fiscal se ha imaginado, o a la que le han ordenado arribe.

¿Acaso con la justificación de la Horca Caudina se allana la propiedad privada para llevarse computadoras, teléfonos celulares, documentos, etc.?
Bajo el concepto de Horca Caudina, se inicia una persecución para humillar a personas que, por lo que se ha visto, no son afines al Régimen. Se los deshonra, maltrata y se los veja. En pocas palabras, se quiere hacer sentir el poder de un funcionario (el fiscal a cargo de una investigación), a ciudadanos comunes que son investigados.

La disposición constitucional (artículo 66, número 3, letra c) por la cual se prohíben “los tratos y penas crueles, inhumanos o degradantes”, gracias al mal entendido concepto de Horca Caudina, es inaplicable en Ecuador.

Preocupa la preparación y prepotencia de ciertos fiscales, en cuyas manos estamos los habitantes del país. La Horca Caudina, como la practican algunos fiscales, es un método para no encontrar la verdad en una investigación penal, al no respetarse la honra del ser humano.

Es decir, de la Horca Caudina a la prisión, en donde se encontrarán muchos inocentes luego de sufrir sonrojos.