Milagros Aguirre

La historia sin fin

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28 de agosto de 2014 00:00

Ayer se realizaba, en Coca, una más de las audiencias en el caso waorani. Esta vez, la revisión de medida cautelar solicitada por los procesados. La noche anterior llegaban a Coca, de las distintas comunidades, familiares y representantes de la dirigencia waorani, que esperan que el caso se resuelva de una vez por todas. Llegaban, por cierto, en las mismas condiciones de siempre: buscando donde dormir o qué comer.

Esperaban que se instale la audiencia. Algunos cantos. Barullo. Las autoridades, que aún ven con cierto temor la presencia de los waorani, y que no saben cómo tratarlos, ni para bien ni para mal, llamaron a tantos policías como representantes de los waorani había en el Juzgado. Finalmente se suspendió la audiencia porque el Defensor Público no llegó. Al menos eso les dijeron, causando el malestar de quienes tenían la esperanza de que los cinco detenidos pudieran recuperar su libertad.

Esta historia de año y medio parece ser la historia sin fin. Las consecuencias siguen siendo impredecibles. Las autoridades siguen pasándose la pelota unas a otras sin saber qué hacer, cómo actuar, qué resolver. No le achuntan. Donde había un conflicto, aparecen diez. Los afectados, sin entender los procesos inventados por los cowori (mestizos o salvajes). ¿Qué clase de justicia puede ser esta?, se preguntarán, con justa razón, la que tiene a unos presos y a otros no, la que encierra en jaulas de cuatro x cuatro a quienes infringen la ley y, en este caso, a cinco de los involucrados que no tuvieron la misma participación en el caso, la que está llena de papeles y firmas y palabras y discursos, pero que no llega a ninguna parte. ¿Qué justicia puede ser esa que tiene que incorporar la interculturalidad de la que habla la Constitución y que no sabe cómo hacerlo?

Mientras, los detenidos y sus familiares tendrán que esperar otros 15 días o más para una nueva audiencia. Cada día que pasa se abona a la confusión (¿alguien les ha explicado cómo funciona lo que llamamos “justicia” y cuáles son las instancias que actúan en un proceso judicial?) e incluso a la división entre los waorani: unos están con la dirigencia, otros no y más bien están molestos con ella; unos hacen comisiones para buscar una salida intercultural, otros no quieren saber nada y esperan que se castigue con todo el rigor de la ley; unos hablan en un ministerio, otros, en otro, pensando que en algún lado debe salir humo blanco; unos tienen temor de represalias si salen los detenidos; otros, las familias, esperan impacientes. Al momento, solo se ven dos caminos, ambos, más cercanos a la injusticia que a algo que parezca justo: quitar los cargos por cuanto no se ha hallado cuerpos de las víctimas o cargar sobre ellos todo el peso de la ley juzgándoles por “genocidio”.

Entre los waorani hay tiempos de guerra y tiempos de paz. Los tiempos de paz, como están las cosas, parece que van a tardar. Y los problemas de fondo, por ahora, bien, gracias.

maguirre@elcomercio.org