Columnista Invitado

6 de agosto de 1875

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 2
Triste 2
Indiferente 1
Sorprendido 7
Contento 34

Francisco Salazar Alvarado

“En 1860 adviene el milagro encarnado en un hombre que ha sido combatido despiadadamente, que ha sido calumniado por los apasionados de la historia y que nosotros, revolucionarios del siglo XX, venimos a reivindicar como uno de los grandes constructores de nuestra nacionalidad. Ese hombre calumniado y combatido es Gabriel García Moreno, gran constructor de la nacionalidad ecuatoriana… García Moreno no es sino un símbolo de este pueblo. Detrás de él van las masas del Ecuador porque era un símbolo que expresaba la voluntad de triunfar, de construir la ecuatorianidad, de principiar la unidad nacional. Detrás de él van los hombres de nuestro pueblo porque García Moreno se unió al pueblo, entendió sus problemas, vivió sus horas trágicas, supo comprenderlo y su pueblo marchó hasta el final tras él”: palabras de Pedro Saad el más destacado dirigente del Partido Comunista Ecuatoriano del siglo XX.

Añado además otro comentario de Benjamín Carrión -con quien tuve el honor de ser amigo- uno de los más brillantes intelectuales marxistas ecuatorianos, legislador y maestro universitario:

“En Gabriel García Moreno, este personaje excepcional, el más resueltamente excepcional de la historia ecuatoriana durante la república, hay que tratar de ver, antes que el hombre, la época a la que asistió como figura central y dominante… La ecuatorianidad propiamente tal comienza a perfilarse con García Moreno. La ecuatorianidad fijadora de linderos nacionales, de linderos espirituales, de linderos políticos. La ecuatorianidad del material humano… Considero la vida de García Moreno como la más trascendental, realizada y dramática de toda nuestra historia.”

Es interesante anotar que Carrión fue también autor de ‘El santo del patíbulo’, pero en una de las tantas conversaciones que tuvimos, me declaró que la obra en mención había redactado sin ningún documento por delante, fuera del país y en un momento visceral. Por este motivo quiero destacar el texto precedente de Carrión, que demuestra su entereza al reconocer el valor indiscutible de García Moreno; figura máxima de la derecha política.

Finalmente de Belisario Quevedo, otro libre pensador, cito: “Su administración, desde el punto de vista financiero y fiscal, es el ejemplo más acabado de rectitud, cumplimiento y honradez”.

Los ecuatorianos recordamos este 6 de agosto los 140 años de la muerte del presidente Gabriel García Moreno -que fuera propiciada por las sectas masónicas en 1875- he querido hacer un homenaje a través de las palabras de destacadas personalidades, que en su tiempo representaron con altura y claridad su postura de izquierda, demostrando un espíritu democrático y ante todo de honradez intelectual.

Hoy Ecuador requiere la presencia de líderes que -desde sus diversas posturas ideológicas- se unan por un mismo ideal, se movilicen, destierren el despilfarro y la corrupción; urge recuperar la democracia auténtica.