Vicente Albornoz Guarderas

Otro hielito para la olla

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24 de June de 2012 00:01

Hace dos semanas escribí un artículo comparando la economía ecuatoriana con una olla de presión a la cual se le quiere enfriar poniéndole bolsitas de hielo, pero sin apagar la hornilla. La reciente decisión de limitar la importación de celulares es solo un hielito adicional para tratar de enfriar la sobrecalentada olla. Pero es un hielito muy revelador.

El símil es bastante evidente: el Gobierno gasta a un ritmo mayor al que puede soportar la economía ecuatoriana. Los recursos entran al sistema, que se encuentra inundado de liquidez y, como no hay un ambiente ‘amable’ con las inversiones, una enorme proporción de esos inmensos recursos se va al consumo. De lo que se va al consumo, una gran parte se tiene que importar.

Todo esto se parece a una olla de presión a la que se puso en una hornilla a todo gas (abundante gas subsidiado) y de la cual se empieza a escapar el vapor.

Pero por cada dólar que se importa, el país ve reducido el circulante en la economía, lo cual no es un problema si paralelamente se está exportando bastante. Pero si las exportaciones caen por una reducción del precio del petróleo, hay el riesgo de que salgan muchos más dólares de los que entran y eso podría complicar a la economía.

Claro, lo obvio sería bajar la hornilla (el gasto público), pero eso va en contra de los dogmas de la izquierda, por lo que se ha recurrido a una solución mediocre: poner bolsitas de hielo encima de la olla para que en algo se enfríe. Algunas de estas medidas (bolsitas de hielo) son el impuesto a la salida de divisas, todas las restricciones arancelarias de los últimos cinco años, las advertencias de sobreendeudamiento y la ley de las hipotecas.

Y claro, la reciente decisión de limitar la importación de celulares y de otros bienes de consumo es un hielito más dentro de la lista de medidas que, sin enfriar la economía, buscan evitar los problemas del sobrecalentamiento. Pero es una medida muy reveladora, pues deja al descubierto las preocupaciones del Gobierno.

A menos de ocho meses para las elecciones, un gobierno tan centrado en su reelección solo puede tomar una medida impopular si la considerara imprescindible. En otras palabras, esta medida revela que el Gobierno está realmente preocupado por la combinación de altas importaciones y un precio del petróleo con tendencia a la baja.

O, para ser más exactos, está tratando de compatibilizar un alto gasto público (necesario para ganar elecciones) y una posible caída de las exportaciones petroleras. Está tratando de tener cuadrados que también sean círculos, está tratando de atraer a los inversionistas mientras los maltrata, está tratando de obtener cosas, pero no pagar por ellas. Está tratando de aplicar la clásica receta populista latinoamericana.