Antonio Rodríguez Vicéns

Hasta pronto…

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25 de February de 2014 00:01

A lo largo de los últimos siete años, desde la llegada al poder de la mal llamada 'revolución ciudadana', he venido advirtiendo a los ecuatorianos que estamos ante un proyecto político concentrador, excluyente, atropellador y autoritario. En estos días me he preguntado si me he equivocado al denunciar con firmeza la violación sistemática del Estado de derecho, la destrucción de la independencia y la autonomía de las instituciones, la sustitución del diálogo respetuoso y democrático por el insulto y la descalificación, el falso izquierdismo maniqueo, revanchista y represivo, la tendencia a privilegiar la entrega y la sumisión frente a la crítica y la libertad, y al Estado -la burocracia- frente a los ciudadanos… Convencido de que en el Ecuador es necesario un profundo cambio para consolidar la libertad y construir la igualdad y de que es un imperativo desterrar las prácticas de la vieja política, repetidas sin pudor por la 'revolución ciudadana', por mis críticas he sido descalificado, paradójicamente, como adversario de ese cambio y protector de esa política farisea e irresponsable. Ante el atropello constante a la Constitución y a las instituciones que el país ha soportado durante este proceso, aparentemente aceptado con indiferencia por la mayoría, mis denuncias y críticas fueron comentadas, aun por parte de quienes ahora han rectificado y se proclaman opuestos al proyecto correísta, con adjetivos ofensivos e insultantes.

Hoy me ratifico. No cambiaré de estilo ni renunciaré a seguir ejerciendo, con independencia inclaudicable, sin someterme a intereses vergonzantes, sin temores ni hipocresías, guiándome por lo que pienso y siento y obedeciendo a mi conciencia, el derecho inalienable a la reflexión, la disidencia y la crítica. Continuaré siendo, aún con el riesgo a equivocarme, directo y franco. Sin cabriolas retóricas. No busco -lo he dicho siempre- ni el acomodo ni el aplauso. Ante la posibilidad de verme obligado a abandonar mi afán de coherencia, o de imponerme una cautela cercana a la cobardía, o de adocenar mis opiniones, prefiero acogerme a un retiro voluntario. A un paréntesis que será, según espero, momentáneo y efímero.

Las voces solitarias de los primeros días, ante la fuerza incontrastable de los hechos, se han ido multiplicando. Imperceptible y lentamente, pero con firmeza, los ecuatorianos están despertando de su letargo. Han comenzado a desterrar el miedo. Han ido trocando la indiferencia en preocupación, indignación y condena. Están tomando conciencia de la necesidad de rechazar el anacrónico proyecto de la 'revolución ciudadana', el autoritarismo sustentado en un electoralismo amañado y dirigido, la corrupción desafiante e impune, la ominosa degradación del poder y la política…. Únicamente espero haber contribuido, con un minúsculo grano de arena, a defender el derecho a actuar con dignidad y a expresarnos con libertad.