María Cárdenas R.

Hacia el futuro

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3 de June de 2011 00:03

Como dice el dicho popular: A lo hecho pecho y es para adelante con miras al futuro que debemos seguir. Ganó el sí inconsciente a la propuesta hecha por el Presidente quien desde ya se auto propone como candidato a la reelección en toda intervención pública que se le ofrece. Se considera triunfador, cuando en realidad, recibió un llamado potente, interesante, lleno de conciencia nacional para que mida sus actos, palabras y propuestas. Esta realidad nos brinda a aquellos que no estamos totalmente de acuerdo con su ideología y actuación, la posibilidad de ser responsables y, con los ojos puestos en el futuro, a repensar nuestros actos, responsabilidad y el camino a seguir.

Un país que se considere maduro políticamente, cosa que hasta aquí no hemos logrado probar, debe buscar en la unidad la consolidación de otra corriente que nos lleve por un camino de soluciones reales. Un camino que no redunde en lo que otros, incluido el actual Gobierno ya han caído: buscar en la separación el triunfo, en el odio de unos contra otros la aceptación, en la agresión y, peor aún, en la mentira, la posibilidad de acusar a otros de mentirosos. Esta actitud poco amante del país, induce a que obras interesantes como la vialidad, la recaudación de impuestos, que son justos y necesarios, y más, sean de poca importancia y se pierdan entre tanta prepotencia, acusaciones sin sentido y odios desmedidos.

La solución es enfocarnos en la construcción, el fortalecimiento y la re unión, dentro de nuestras diferencias, para un mejor mañana. Impulsar un cambio definitivo del ambiente que vive nuestra juventud con la terrible posibilidad de que crezcan convencidos de que este negativismo representa la normalidad en un país donde la naturaleza, por nuestra posición geográfica debería mandar. Es indispensable borrar de su memoria el odio sembrado hacia sus iguales, la falsa superioridad ante seres humanos que difieren en su línea de pensamiento, la agresión ante situaciones que no puedan superar con tolerancia, es decir, el pensamiento destructivo que terminará con lo que solíamos llamar una isla de paz.

La pregunta es cómo hacerlo y, humildemente, creo que está en la búsqueda de la construcción con miras al futuro, alrededor de líderes sin vanidad personal y mucha generosidad, gana de sacrificio, que no se crean grandes sino que busquen la grandeza del país, sencillos, tanto como para ceder frente al bien común, olvidando posiciones pero no principios ante la fuerza de participar de un mundo globalizado sin separarnos de casi todos y unirnos a quienes casi nada representan. Un líder que busque la unión nacional respetando la diversidad y las ideologías con miras al futuro.