Dimitri Barreto P.

Hablemos de abuso sexual infantil

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La idea de que el abuso sexual contra los menores de 18 años existe solo en circunstancias de violencia, poder o amenaza es ignorancia.

Basta que un niño sea conducido bajo engaños por un adulto. Sí, abuso sexual es todo contacto físico, sugerencia de naturaleza sexual, a los que se somete un niño, niña o adolescente, aun con su aparente consentimiento, mediante seducción, chantaje, intimidación, engaños, amenazas o cualquier otro medio.

Así reza en la legislación ecuatoriana (Código de la Niñez), nada menos que desde 2003, pero en la práctica no limita una crueldad: 6 de cada 10 víctimas de violencia sexual en Ecuador son menores; en un 80%, mujeres.

La mayoría de hechos ocurre en el entorno familiar y educativo. Quito: 41 niños fueron abusados por su profesor, en el aula de clase, detrás de cortinas, en una academia. Ecuador: 340 docentes son investigados, desde hace cuatro años, por la misma causa.

¿Y el Estado que por Constitución garantiza protección integral a los niños? La imprescriptibilidad para los delitos sexuales contra niños y adolescentes, a fin de que las condenas no caduquen, incluida en la pregunta 7 de la consulta popular de Moreno, parece un gancho electoral: a la gente le gusta el castigo.

Sí, populismo penal puro y duro, de no ser por otras señales. 22 de junio del 2017: el Ministerio de Educación del actual régimen señaló que las autoridades de colegios del país tienen “la obligación” de denunciar a la Justicia los abusos sexuales perpetrados casa adentro, así como reportarlos al Ministerio. Además los señaló responsables de acompañar y proteger a niños víctimas -sin espíritu de cuerpo entre docentes-, en un Instructivo de 8 páginas para abordar la violencia sexual.

¿Avance? Sí, lo es, luego de años de desdeñar la temática (lo del Plan Familia para educación sexual fue impresentable, derogado con Moreno). Basta volver a diciembre del 2016, Ginebra, Comité de las Naciones Unidas Contra la Tortura, y ver los rostros de los legados de Ecuador, avergonzados, señalados por no llevar datos del abuso sexual escolar desde el 2014.