Pablo Ortiz García

…Hablando de monarquía

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5 de junio de 2014 21:04

Al pueblo se le dijo que la Constitución de Montecristi (2008) sería la mejor del mundo y, por tanto, se la reformaría en al menos 30 años. Ya existe una enmienda desde enero de 2012.

Ahora se sostiene, con el argumento más pesado e irrefutable: los votos en la Asamblea Nacional y en la Corte Constitucional, que la norma del artículo 144 de la Carta Magna, no es de trascendencia y por ello no se requiere de consulta popular para su modificación. El citado artículo dispone: “(El) Presidente de la República permanecerá cuatro años en sus funciones y podrá ser reelecto por una sola vez”. Norma clara en su redacción, por la que el pueblo consideró conveniente la reelección por una sola ocasión. ¡Cuántos dirigentes políticos de diversas naciones ven en la no reelección indefinida, un punto importantísimo para el fortalecimiento de la democracia!

El artículo 442 de la Constitución ordena que toda reforma sea consultada al pueblo a través de un referéndum. Pero si esa modificación supone una restricción en los derechos y garantías constitucionales, o sustituye el procedimiento de reforma de la Carta Magna, solo el Presidente de la República o los ciudadanos que representen al menos el 1% de los inscritos en el registro electoral, podrán ponerla en consideración de la Asamblea Nacional para que luego del trámite respectivo, la autoridad electoral convoque a consulta.

La enmienda, figura distinta de la reforma, procede, según el artículo 441, cuando lo que se pretende cambiar no altera lo previsto en la Constitución. El Diccionario de la Lengua Española define a la palabra enmienda como “2. Propuesta de variante, adición o reemplazo de un proyecto, dictamen, informe o documentos análogo…”. El término reforma, según el Diccionario, es “Aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo”. La característica de las dos definiciones está en el cambio de algo.

Modificar la Constitución sustituyendo la frase “podrá ser reelecto por una sola vez”, por “podrá ser reelecto indefinidamente”, afectaría al sistema democrático, una de cuyas principales características es la alternabilidad en las Funciones del Estado. Hoy la publicidad del partido político único ha saturado a la población, cuyos voceros se llenan la boca de palabras como democracia, respeto a las libertades, partidocracia. Partidocracia conformada, exclusivamente por ellos, toda vez que destruyeron los partidos políticos.

El miedo les persigue, les alcanza, y por ello huyen. Ni pensar en observar la Constitución en lo referido a convocar a un referéndum para que el pueblo, cansado del partido único, decida sobre la conveniencia o no de la reelección indefinida. De república a monarquía, pero no de aquellas monarquías democráticas, sino monarquía absolutista.