Jorge Ribadeneira

La cita fue en Guaranda

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 6
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 34
Contento 0

Guaranda salió del olvido -sin ser Carnaval- luego de 109 años. Antes de 1905 era una ciudad muy conocida y muy transitada en el Ecuador. Nada menos que un paso obligado para los ciudadanos que deseaban viajar de Quito a Guayaquil y viceversa. Por cierto, el viaje era largo y complejo, con un recorrido frío, lento y sorprendente al pasar por el pie del gigante Chimborazo y luego al continuar -jineteando una mula- hasta llegar a Ventanas, en la provincia de Los Ríos, y desde allí a Guayaquil en una lancha.

Pero en 1905 el tren alfarista llegó a Riobamba y los viajeros usaron esa ruta, cubriendo la etapa a Quito en coches y carretas. Fue entonces cuando Guaranda quedó aislada y los artesanos que preparaban las herraduras para las mulas se dedicaron a fabricar armas baratas durante varios lustros. Claro que en Carnaval siguió siendo mundialmente famosa ‘La ciudad de las siete colinas’, siempre interesante y hospitalaria.

Así las cosas, el miércoles 13 de septiembre del 2014 fue excepcional en la vida guarandeña. La ciudad recibió a ciudadanos muy destacados de varias provincias y ciudades del Ecuador, sin que vengan para jugar Carnaval. ¿Cómo así? La respuesta fue pasando de boca en boca. El alcalde guarandeño, Ramsés Torres, excrack del básquet, había formulado invitaciones a todos los alcaldes y prefectos del país. Llegaron una veintena, con la circunstancia de que entre ellos constaron personajes reconocidos como los burgomaestres Jaime Nebot y Mauricio Rodas, de Guayaquil y Quito respectivamente, en orden de edad. También algún prefecto, como el morlaco Paúl Carrasco. Los distinguidos visitantes dijeron que su cita en una ciudad tan amable y olvidada no era política. Pero luego aprobaron un documento, la “Carta de Guaranda” o algo por el estilo, con frases que sí parecían críticas al Jefe Rafael. Mencionaron los nuevos impuestos, el déficit, la plusvalía y se solidarizaron “con las autoridades electas que han recibido ataques oficiales”. Luego anunciaron que esta no sería la única visita a la muy grata y amistosa ciudad de Guaranda, se sirvieron un sabroso almuerzo y al compás del pasacalle Carnaval se tomaron una foto y se despidieron, prometiendo volver cada mes sin ninguna falta.

Guaranda, por supuesto, estuvo en todos los medios de comunicación que informaban sobre la inesperada cita y sus alternativas, incluyendo la fotografía y varios rostros sonrientes. La siguiente sorpresa para los guarandeños fue una declaración del Presidente de la República, preguntando a Ramsés, Rodas, Nebot y el resto: ¿por qué no se reunieron en Miami?
1. La pregunta llegó a Guaranda e inicialmente hubo enojos. ¿Por qué en Miami y no en Guaranda, Jefe? Luego, una explicación. El Jefe Rafael estaba furioso con los alcaldes opositores que se citaron “para molestar al Gobierno” y él consideraba que ellos debían reunirse en Miami y no en Guaranda porque eran curuchupas y amigazos de los gringos.
2. Esa es la anécdota de la semana, que la contamos con un cordial saludo a Guaranda, la dulce ciudad en la que tuvimos el honor de nacer hace muchos, muchos años.