Alfredo Negrete

Así, el gobierno gana

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Algunas veces las matemáticas en el campo de las ciencias sociales no son útiles, principalmente en el área de la política. En el juego electoral que se avecina entre la primera y segunda vuelta y el craso error constitucional de no planificar las elecciones legislativas para la segunda vuelta la situación favorece al poder. Esto es lo que sucede en el mapa ecuatoriano a menos de seis meses de que se abran las urnas, en uno de los momentos más críticos para la institucionalidad democrática del país.

La situación se agrava cuando en el escenario de las propuestas electorales el gobierno escogerá a un candidato, mientras que la oposición presenta dos firmes e irrenunciables candidaturas, lo que significa, ensayando un símil, que es igual a jugar con Brasil con nueve jugadores desde el pitazo inicial. La situación es tan extrema para el lado de la oposición que es posible incluso que el triunfo oficial se de en la primera vuelta, como lo recordó Felipe Burbano de Lara en El Universo al referirse a la fórmula 40- 10. En efecto, si en la primera vuelta el ganador supera el 40 por ciento de los votos y la distancia con el segundo es de más de 10 puntos, no hay terremoto que nos salve.

En estas condiciones el presidente actual puede dormir tranquilo y preparar las maletas para Bélgica.

Ya no importa la grave crisis económica ni que se aplace el acuerdo con la Unión Europea, pues las espaldas estarán bien.

De igual manera el régimen no tiene apuros legislativos pues alcanzará una cómoda bancada en el parlamento, la única urgencia que se percibe es la de altos funcionarios por alcanzar una curul que proporcione inmunidad mientras que que la oposición seguirá jugando a la fragmentación y pensando que las “mayorías móviles” como las golondrinas de Bécquer, pueden regresar .

Sin llegar al extremo de los profetas del Apocalipsis, la situación podría repetir la experiencia de Venezuela. En los carriles del rumor se especula que los dos precandidatos oficiales podrían integrar una sola papeleta y el verdadero poder se ejercería desde afuera, probablemente desde el Ministerio de Defensa sino cambian al titular. Una situación igual a la que sucede en la tierra de los llanos con el invencible Diosdado y el férreo poder militar que lo ampara. Allí no importan los presos políticos ni el maltrato que sufrió una legisladora ecuatoriana y su comitiva, como tampoco en el Ecuador recibió ningún reparo. En el totalitarismo ambas tierras son iguales.

La oposición, luego de un fracaso muy predecible, tendrá que resistir con la bandera de una recuperación democrática desde los bastiones como son las provincias de Guayas, El Oro y parte de Pichicha. Como no repasamos la historia olvidamos que el Cardenal Richelieu nunca fue rey de Francia, pero ejerció plenamente le poder.

anegrete@elcomercio.org