Sebastián Mantilla

El giro de Cuba

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El acercamiento de Estados Unidos con Cuba, anunciado en el mes de diciembre, ha causado revuelo no solo en los propios países en mención sino en toda América Latina.

Este acercamiento, el cual busca terminar con el embargo impuesto por Washington por más de cincuenta años, así como dar impulso a la normalización de relaciones, tiene una serie de implicaciones para los dos países en el campo diplomático, económico y político.

En términos diplomáticos, a más de poner fin a un rezago que venía de la época de la Guerra Fría, permite sentar las bases de una relación bilateral más cordial y fructífera. En esto tiene un peso importante la terminación del embargo hacia la isla, pero también la aplicación de otras medidas en el campo de movilidad, remesas, inversiones, intercambio comercial, entre otros.

Y aunque esto trae muchos beneficios para la población y los gobiernos de los dos países, este acercamiento ayudará en gran medida a la imagen de los Estados Unidos en la región. Si se toma en cuenta que el embargo a Cuba ha sido uno de los aspectos que siempre han generado fricción, este cambio promovido por Obama le dará mayor margen de maniobra y hará que su presencia en la próxima Cumbre de las Américas tenga un peso realmente distinto. Es más, este acercamiento con Cuba le permitirá a Washington recuperar terreno frente a otras potencias que han venido afianzando su presencia en América Latina. Me refiero, en especial, a China. Su presidente, Xi Jinping, en su poco tiempo que lleva al mando, ha visitado por más de dos ocasiones la región.

En términos económicos, más que un beneficio para Estados Unidos, es una gran ayuda para el Régimen cubano. Si por muchos años la isla vivió de la ayuda que le otorgaba la Unión Soviética, así como de apoyo que tenía del gobierno de Chávez y de Maduro, la crisis que tiene actualmente Venezuela les ha obligado a los hermanos Castro a pensar de manera pragmática.

Las remesas que ahora podrá recibir Cuba producto de la flexibilización y normalización de las relaciones superarán en cuatro veces al subsidio de petróleo que recibe de Venezuela. Este subsidio se estima en unos 2 000 millones de dólares por año. Lo curioso de todo esto es que este cambio que se está dando en la isla implica dejar de lado un modelo económico que ha sido un fracaso y que únicamente se ha mantenido con el apoyo de la Unión Soviética y Venezuela. Es decir, las reformas que se vienen no están encaminadas a reforzar el socialismo sino a abrirse al capitalismo, tal y como lo hicieron en su momento China, Rusia y Vietnam.

Ahora habrá que ver si estos cambios tienen una expresión en el campo político y democrático. Aunque todavía es muy prematuro hablar de ello, da la impresión que esta apertura es simplemente para tratar de sostener la actual estructura institucional de Cuba. Veamos, en todo caso, qué pasa en los próximos meses.