Andrés Vallejo

Lo que la gente quiere es un parque

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EL COMERCIO informa el sábado pasado que en el parque Bicentenario se piden adecuaciones. Lo que la gente pide es que el espacio que ocupaba el aeropuerto Mariscal Sucre hasta febrero del año pasado sea un parque y no simplemente una pista –la de aterrizaje- que ahora se ocupa para trotar y disfrutar en bicicleta.

Vale la pena recordar que el 5 de agosto del 2004, hace más 10 años, el Concejo Metropolitano de Quito resolvió, mediante la expedición de la Ordenanza 3535, que en los terrenos que ocupó el aeropuerto, aproximadamente 105 hectáreas, se construya un parque, en el que funcionará un Centro de Convenciones.

Como se conocía, desde esa época, el interés por desarrollar ahí proyectos inmobiliarios, y las presiones que para otros usos siempre existen, el Concejo dispuso que cualquier cambio en el destino de esos terrenos requiera la aprobación de una mayoría especial de las tres cuartas partes de los concejales, esto es, 16 de los 21 concejales que integran el Concejo, en votaciones que deberían realizarse en tres períodos administrativos distintos, con la integración del Concejo renovada.

Como se pecó suprimiendo la sabia renovación parcial, se requerirán al menos 15 años para una reforma, difícil de lograr, como fue el propósito al dictar la norma.

Existe un proyecto que es el resultado de un concurso internacional de ideas, cuyo jurado internacional adjudicó el primer premio al equipo representado por el arquitecto
ecuatoriano Ernesto Bilbao. El concurso fue tan exitoso que se presentaron 120 propuestas, de las cuales 70 fueron de ecuatorianos y 50 de extranjeros.El proyecto se llamó Parque del Lago, porque contempló la existencia de un gran lago, de no menos de 30 hectáreas, aprovechando la existencia de acuíferos de magnitud que tiene la zona y como ponderación de la importancia que tiene el agua en la vida.

En la administración municipal que terminó se introdujeron cambios, aunque se sabe de ellos informalmente. Se comenta que ya no habrá lago, sino espejos de agua, lo que es lamentable y reductor del sentido de pensar en grande que debe caracterizar a Quito. Se destinarían espacios para la construcción del Colegio Benalcázar y se construye una estación del Metro -cuyo financiamiento aún no se concreta-, cercenando su superficie.

Cada vez hay más ocupaciones extrañas a su destino resuelto formalmente. El alcalde Rodas ha dicho que construirá el parque, lo que es una buena noticia, para lo que se debe elaborar un Plan de Manejo y Desarrollo, para que no suceda lo que ahora: se generaliza la idea de que existe el parque Bicentenario, pero ahí no se hace nada y existe el riesgo de que se quede como pista para trotadores y ciclistas. Y eso no es lo que quiere la gente. Lo que quiere la gente es que ahí haya un verdadero parque. Lo demás son cuentos.

Columnista invitado