Vicente Albornoz Guarderas

Multiplique el gasto por 3,2 y luego...

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En el año 2006, el gasto de todo el sector público fue de 9 928 millones de dólares. El año pasado fue de 44 359 millones. Y en ese período no solo que el gasto se multiplicó por 4,5 (en realidad fue un poco menos), sino que se pasó de un importante superávit a un enorme déficit fiscal.

Veamos primero el crecimiento del gasto del “Sector Público no Financiero”. El salto descrito en el párrafo anterior es exacto, pero no considera que entre 2006 y 2014 los precios también crecieron, por lo tanto es importante ajustar los datos para el nivel de precios. Si se los ajusta para el IPC de cada año, resulta que el gasto público creció, en “términos reales”, 3,2 veces. En otras palabras, con lo gastado por el sector público en 2014 se podía comprar 3,2 veces más de lo que se podía comprar con lo gastado en el 2006.

Entonces 3,2 es el dato importante. Con esto se puede afirmar que el año pasado el Gobierno tenía los recursos para hacer más del triple de lo que se hizo en el 2006. Evidentemente, en el 2014 el Gobierno fue mucho más popular de lo que era el Gobierno que teníamos en el 2006, quizás más de tres veces más popular. Eso significa que los recursos fueron eficientemente utilizados para promover la popularidad del Gobierno, pero la pregunta es si en alguna otra área el Gobierno triplicó su acción.

Habría que preguntarse si la educación pública es mucho mejor de lo que era; habría que analizar si los servicios de salud pública son varias veces más efectivos de lo que eran en 2006; habría que revisar si los servicios del IESS son mucho más útiles de lo que fueron ocho años atrás.

Pero paralelamente al disparo del gasto, el ingreso no creció en la misma proporción. En los mismos “términos reales” (léase “ajustado por inflación”), los ingresos del sector público solo crecieron en 2,5 veces. Y cuando los gastos crecen más que los ingresos, se genera un déficit.

Resulta que en el año 2006 hubo un superávit fiscal bastante grande, equivalente al 3% del PIB. Cuando hay un superávit lo que ocurre es que el sector público ahorra. En esa época se estaba ahorrando para los tiempos duros, pero hay gente que no cree en ahorrar y poco después se abandonó esta práctica.
Para el año 2014 ese superávit se había convertido en un déficit bastante grande, equivalente a 5% del PIB. Cuando hay un déficit lo que ocurre es que el sector público se endeuda (lo opuesto a ahorrar).

Cuando un Gobierno se endeuda significa que está pasando a la siguiente generación el pago de sus gastos actuales y, lo que es más importante, que no se está ahorrando para los tiempos difíciles, para los tiempos en que, por ejemplo, caiga el precio del petróleo.

En fin, multiplique el gasto por 3,2 y luego analice si los servicios prestados por el Estado mejoraron muchísimo. Si no lo hicieron, entonces esos recursos no se gastaron bien.

@VicenteAlbornoz