Enrique Echeverría

Garantes de la soberanía

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Causa desilusión el trato que ciertas autoridades están dando a los militares del país; y, en los últimos días, a la Marina.

En la semana anterior tuvo lugar la ceremonia de relevo de mando del Vicealmirante Angel Sarzosa y la asunción de funciones por el Vicealmirante Fernando Noboa, en la que el Jefe saliente no tuvo oportunidad ni para pronunciar su discurso de despedida.


El asunto no se limita únicamente a la relación de gobierno con los marinos; igualmente están deterioradas aquellas con los militares de la Fuerza Terrestre y los aviadores de la FAE. En el caso de la Marina, el problema tiene alcance y trascendencia especial, pues se trata de los vigías de la integridad territorial, la seguridad de nuestra soberanía en el mar; la persecución al narcotráfico; y, particularmente, el cuidado de la reserva marina de Galápagos y sus riquezas únicas.


Recordemos que el 24 de septiembre de 2012 el Ecuador se hizo parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), rectora de la seguridad, la navegación y el aprovechamiento de la pesca; y, en el futuro, de las riquezas minerales que hay en el fondo del océano.


Recordemos también que el mayor impulsor de este acto trascendental para nuestro país, es el Dr. Luis Valencia Rodríguez, dos veces Canciller del Ecuador y personaje de alta importancia en las Naciones Unidas, en particular sobre el Derecho del Mar.
 En un nuevo libro intitulado Ventajas de la Adhesión del Ecuador a la Convemar, el Dr. Valencia destaca que flotas pesqueras de otros países no pueden venir al mar ecuatoriano de 200 millas y efectuar faenas de pesca sin el control y vigilancia del Estado ecuatoriano.

El Ecuador… “es la única autoridad para determinar la captura permisible”; y, además, para fijar libremente cuál es su propia captura. Si no hubiese ese control para extranjeros y para pescadores nacionales, nuestro mar territorial sufriría devastación.
 Pese a todo, pescadores ecuatorianos se ingenian para burlar controles y capturar atunes; y tiburones cuyas aletas tienen alto valor económico en el mercado oriental, donde las consideran estimulante sexual.

Nuestra Marina detiene barcos con cargamentos de tiburones y aletas; y por cuanto los piratas saben y sienten su vigilancia, la pesca de los escualos se ha reducido ostensiblemente. 
Estamos en el mes de julio. El próximo día 25 se recordará la epopeya de nuestro pequeño cañonero Calderón, defendiendo al país en el mar contra todo un acorazado del vecino del sur al que obligó a retirarse.

El cañonero está anclado en Guayaquil, para memoria y veneración de las generaciones.
Desalienta observar el trato que están recibiendo los militares. Por fortuna, se mantienen firmes, unidos y solidarios con su institución y la existencia de la Patria.