Sebastián Mantilla

Futuro de la Unasur

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Con la presencia de varios jefes de Estado de la región, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) acaba de inaugurar su nueva sede en Ecuador. Más allá de los discursos y pronunciamientos, una de las principales preguntas que uno se hace es si a la final esta iniciativa de integración va a progresar o si va a quedarse en una simple expresión de buenas intenciones como han quedado la CAN, el Mercosur o la Alba.

La Unasur fue creada en el 2008 con el objetivo de gestar un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre los países de América del Sur. La conforman Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
Aunque uno de sus objetivos ha sido promover la integración económica, hasta el momento se ha avanzado muy poco en este aspecto. A diferencia de otros bloques, el tema de la liberalización comercial ha quedado al margen. Esto se debe a que desde un principio la Unasur nació como un esfuerzo de carácter geopolítico.

Si se da un breve vistazo de lo que sucede actualmente en la región, se aprecia un cambio en términos geopolíticos, la Unasur debería responder a la emergencia de nuevos liderazgos y de nuevos esquemas de articulación que se están dando en América Latina.

El avance y consolidación de la Unasur dependerá no tanto en lo que pueda hacer el actual Secretario General, el expresidente Ernesto Samper, sino en el apoyo e impulso que le den sus países miembros, especialmente Brasil.

En este sentido, habrá que ver si el anuncio de Samper de emprender siete proyectos de conectividad vial y fluvial entre los 12 países miembros tiene algún resultado. Ojalá no vayan a tener la misma suerte del Banco del Sur o del Fondo Monetario del Sur, proyectos que tuvieron vigencia mientras vivían los expresidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner.

En el caso del Banco del Sur, ya se ha aprobado el reglamento de funcionamiento; sin embargo, hasta el día de hoy no se resuelve la fecha de inicio de las actividades, lo cual está en función de los aportes de los países miembros.

En lo que respecta al Fondo Monetario del Sur, aunque no ha sido planteado formalmente, fue anunciado meses atrás por el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño. La finalidad de esta iniciativa es tener una instancia financiera regional que pueda atender eventuales emergencias de sus socios, “sin tener que someterse a los dictados del Fondo Monetario Internacional”.

A más de la agenda que ha sido formulada por Ernesto Samper, considero que es de fundamental importancia que esta instancia regional tenga un ámbito específico. No puede ser una instancia más de integración comercial sino que su misión debería estar en torno a aspectos de carácter estratégico como son conectividad (algo que ha planteado Samper), seguridad, defensa, cambio climático, integración energética o incluso desarrollo social inclusivo.

smantilla@elcomercio.org