Sebastián Mantilla

El futuro delas ciudades

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Hace pocas semanas atrás se presentó en la ciudad de Nueva York el Informe Mundial de Ciudades 2016. El impresionante crecimiento que han tenido durante los últimos 20 años las grandes urbes, principalmente en América Latina, está haciendo que los problemas hayan tendido a agudizarse.

La inequidad, el cambio climático, la informalidad y la inseguridad, menciona el Informe, no podrán solucionarse sin un planeamiento urbano adecuado.

El modelo de urbanización actual, de acuerdo a este estudio, es insostenible. En las 600 ciudades más grandes del planeta vive actualmente la quinta parte de la población del mundo. Allí se genera más del 60% del Producto Interior Bruto (PIB) global. Hace apenas 20 años había 22 grandes ciudades y 14 megaciudades en el mundo. Hoy esa cifra se ha multiplicado por dos.

En el caso del Ecuador, tampoco hemos estado apartados de esta tendencia mundial. Hace 50 años el 28% de la población era urbana y hoy en día esa cifra es del 63%. Sin embargo, los problemas de crecimiento urbano no planificado, asentamientos irregulares, déficit en la cobertura de servicios públicos, contaminación ambiental, inseguridad, entre otros, no han podido ser solucionados de manera adecuada. A pesar de avances que han hecho en los últimos años ciudades como Quito, Guayaquil o Cuenca, la tarea está todavía por cumplirse.

En el caso específico de los asentamientos informales, pese a tener un marco regulatorio, prácticamente el control que debían hacer los municipios en este aspecto ha sido limitado en Ecuador. A esto se suma el crecimiento de nuevos barrios que, pese a tener una autorización municipal, se ha realizado en zonas de riesgo de deslaves, sismos, inundaciones, etc. Esto ha hecho que buena parte del crecimiento urbano en el país haya sido caótico y disfuncional.

Incluso estamos todavía muy lejos de engancharnos a las tendencias globales de hacer de nuestras urbes lugares medioambientalmente sostenibles, resilientes, socialmente inclusivas, seguras, económicamente productivas, competitivas y abiertas a la innovación.

De acuerdo con ONU – Habitat, todo esto requeriría de un cambio de paradigma. O sea, ver al desarrollo urbano como algo que integre marcos regulatorios, planeamiento y ordenamiento territorial, reconocimiento de los derechos de las personas a espacios ambientalmente saludables, sostenibles e inclusivos.

Para el Director Ejecutivo de ONU Hábitat, Loan Clos, hace falta a nivel global un doble acercamiento a la dinámica de las ciudades. Es necesario que se mejoren las condiciones de las zonas ya existentes y se propicie -al mismo tiempo- que las nuevas zonas cumplan con estándares mínimos de calidad. En este sentido, un aspecto fundamental consiste en reforzar la articulación entre urbanización y desarrollo. Cambios y transformaciones que nos permitan pensar en las ciudades como espacios realmente propicios para vivir.