Rodrigo Borja

El fútbol

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2 de June de 2013 00:01

Su origen es muy remoto. Procede del juego de los antiguos griegos, llamado "harpaston", que consistía en mover una pelota -de vejiga de buey- con las manos o los pies y correr con ella, venciendo el bloqueo de los contrarios, hasta atravesar la línea de meta en el extremo longitudinal de la pista. En China, durante la dinastía Han alrededor del año 200 a. C., se practicaba un juego denominado "tsu chu", en que los jugadores pateaban una bola de cuero relleno. En el siglo VII los japoneses conocieron una forma de fútbol llamada "kemari", consistente en pases entre jugadores con golpes de pie, evitando que la pelota tocara el suelo. En el siglo XIV se practicaba en Florencia el "juego de la patada"-giuoco del calcio- que se jugaba por equipos de 27 jugadores. Pero la versión moderna del fútbol es inglesa -fines del siglo XV- y de Inglaterra se extendió a los países de la Europa continental.

Hoy ha devenido en el más grande espectáculo de masas y tiene una enorme importancia política. Los encuentros futbolísticos han sustituido a las guerras en la medición de fuerzas y prestigios entre los Estados. Los héroes modernos ya no son los victoriosos guerreros sino las figuras estelares del deporte. Ellas además han reemplazado en buena medida a los diplomáticos clásicos en la promoción de la imagen, prestigio y valores de sus países. La popularidad de Pelé, Messi o el "Chucho" Benítez -o de Michael Jordan, Roger Federer o Michael Schumacher, en otros deportes- envidiarían presidentes y políticos de cualquier país.

No hay deporte que encienda más intensas pasiones. Le rodean grandes alegrías, entusiasmos y eventualmente violencias. En su torno hay una eclosión de banderas, música y comparsas en los estadios y en las calles. Los hinchas daneses introdujeron la moda de pintarse la cara con los colores de su equipo y ella se ha extendido por el mundo. Son pintorescas las danzas de los aficionados brasileños al son de los tambores en el "fútbol zamba". Negocios limpios y sucios se han montado en su torno. Esto es parte de la creciente "futbolización" del planeta.

Pero en algunos países árabes se castiga hasta con la muerte a quienes practican fútbol o lo miran por TV, porque es una actividad satánica occidental.

En Somalia 2010 dos jóvenes que miraban por TV el partido Argentina-Nigeria fueron asesinados en el acto por miembros del grupo fundamentalista Hezbolá. El líder islámico Mohamed Abu Abdalla dijo en aquella ocasión que "el fútbol desciende de las viejas culturas cristianas y nuestra administración islámica nunca lo permitirá".

Con las mismas invocaciones teológicas, comandos de la milicia islámica somalí "al Shabaab", vinculada con al Qaeda, asesinaron con bombas explosivas en Kampala a 74 aficionados al fútbol que un domingo de julio del 2010 veían por TV el partido final en Johannesburgo entre España y Holanda.