6 de January de 2011 00:00

Fútbol y política

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Alfredo Negrete

Es imposible que dos áreas del vivir colectivo contemporáneo no se crucen, se atraigan y se repelan. Ambas requieren de emociones que se transforman en pasiones y de inteligencia que a su vez se concreta en estrategias y tácticas. En la historia futbolística existen muchos ejemplos, pero tres sobresalen: el Honved de Budapest; el Real Madrid del General Franco y el Racing de Juan Domingo Perón.

El Honved se convirtió en el emblema del Ejército húngaro luego de que ese país pasó a ser parte de la hegemonía soviética. Fue el núcleo deportivo -defensores de la patria en el idioma magiar- que en la década de los años cincuenta del siglo XX lo convirtió en la primera potencia futbolística mundial. Solo la mención de Puskas, Koccis, Czibor o el portero Gyula Grotcis es suficiente para no esgrimir otros argumentos. Fútbol y política.

El segundo caso corresponde a la estrategia a de un Régimen que decidió integrar un equipo de fútbol de categoría mundial y compensar al pueblo madrileño que había sufrido los horrores de la guerra civil y el imperio de una teocracia autoritaria como la del General Francisco Franco en España. Cinco copas de Europa consecutivas solo se explican por la presencia de D’Stefano, Puskas, Gento, Santamaría y Domínguez, entre otros astros. Fútbol y política.

El tercer caso registra los triunfos logrados por el Racing de Avellaneda en 1951, 1952 y 1953 que coinciden con los años estelares del gobierno de Juan Domingo Perón, cuyo nombre lleva el estadio del club conocido como la Academia. Fútbol y política.

La tentación no escapa al Barcelona de Ecuador. Para algunos es muy difícil catapultarse a la política sin pasar por la dirigencia amarilla. En estas circunstancias la profunda crisis institucional y directiva que hoy acosa al popular club es preocupante y peligrosa.

Puede ser seducido con dinero público como ya sucedió con el aporte estatal en épocas del gobierno del ingeniero Febres Cordero para construcción del estadio monumental y, por ejemplo, extender el compadrazgo con Pdvsa para que se haga cargo del fichero de Barcelona y el Gobierno reciba los réditos políticos. Solo se requiere de cinismo y de fondos suficientes. Un campeonato de Barcelona pudiera tener el mismo efecto que una centena de las mejoras sabatinas presidenciales. Fútbol y política.

Sin embargo, también existe el peligro de que la divisa torera sea una nueva versión de la América de Cali o el Atlético Medellín en la época de los carteles.

En Sudamérica, salvo la opinión de los insoportables entendidos solo existen tres equipos con dimensión nacional: Boca Juniors de Argentina, Colo-Colo de Chile y el equipo ecuatoriano que saltó al corazón popular cuando gano al Millonarios del dorado colombiano. No hay necesidad de ser hincha amarillo para reconocer que puede existir un problema extradeportivo.

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