Sebastián Borja Silva

Lo que sí funciona

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Hace pocos años el exPresidente de Estados Unidos, Barack Obama, mantuvo un diálogo con estudiantes universitarios en Buenos Aires.

Durante el evento, Obama aconsejó que superen las definiciones de izquierda y derecha y “opten por lo que funciona bien”. “Ustedes tienen que buscar la forma de adaptarse a las nuevas condiciones de la vida de hoy” dijo.

El Mandatario francés Emmanuel Macron, en su campaña electoral, también manifestó que aplicará lo mejor de la derecha y de la izquierda para consolidar un gobierno pragmático que ponga definitivamente a Francia en marcha, descartando lo que no funciona. Fue atacado por ambas corrientes ideológicas, pero finalmente triunfó, y actualmente gobierna con resultados interesantes que lo han llevado a convertirse en un referente, inclusive más gravitante en algunos temas que el propio gobierno alemán, dentro de la Unión Europea.

Francia busca un modelo económico moderno, que aliente la inversión y el crecimiento en línea con el boom tecnológico mundial, apuntalando fuertemente políticas “pre distributivas” en materia social como educación y salud.

El discurso de posesión del presidente Piñera en Chile, hombre con membrete de derecha, fue aplaudido por su enfoque social. Ese país, conocido por su gran desarrollo económico, proyecta un crecimiento sostenido en los próximos años, apalancado de un shock de nuevas inversiones privadas. Piñera llamó a un gran acuerdo nacional en temas fundamentales, con alto componente social, tales como la infancia, la educación y la salud. Además convocó a los chilenos a consensuar por un “verdadero desarrollo que no solo tiene que ver con cifras y estadísticas sino con un rostro humano”.

Adaptarse a las actuales condiciones de vida, alejadas de antiguos estigmas ideológicos, tal como aconsejó Obama, pasa por la evolución y modernización de políticas públicas que lleven a los países a sacar provecho de los logros tecnológicos mundiales.

Hablar hoy, por ejemplo, sólo del acceso a la educación de los jóvenes ya no es suficiente, si no se establecen paralelamente parámetros de calidad, que permitan a los nuevos bachilleres captar oportunidades en una era en que la transformación tecnológica se acelera rápidamente. ¿ La Cuarta Revolución Industrial, es de derecha o de izquierda?

Esta pregunta tendrá cada vez menor relevancia.
Gobernar en tiempos de vertiginosos cambios optando por lo que sí funciona, es decir el fomento al emprendimiento, transformación tecnológica, inversión privada y un fuerte programa de política social, trasciende a los encasillamientos ideológicos tradicionales.

Es una responsabilidad inherente a aquel buen Gobierno que busca el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, particularmente de los que menos tienen.