Opinión
Enrique Ayala Mora

Fraude académico

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17 de May de 2012 23:49

En un artículo del Informe Sobre Derechos Humanos 2011, publicado por el Programa Andino de Derechos Humanos de la Universidad Andina Simón Bolívar advertí: “la tarea de defender y promover los derechos humanos no es ‘neutra’ ni agradable. Siempre implica un enfrentamiento con el poder y la autoridad. Por ello, este informe, lejos de ser ‘aséptico’, es forzosamente polémico y siempre crítico”.

Más adelante añadí: “el gobierno actual tiene varios puntos a favor en la promoción de los derechos humanos y así lo he destacado, inclusive en anteriores ediciones de este informe. No vivimos en el Ecuador una dictadura, como afirman algunos agoreros sin querer recordar que son herederos de Arroyo del Río y Febres Cordero. Pero sí hay rasgos de autoritarismo preocupantes, sobre todo eso de considerar que dirigentes de movimientos sociales son ‘terroristas’. Se cumple con el país y con los propios postulados gubernamentales cuando se destaca esta y otras facetas negativas que ponen en riesgo la vigencia plena de los derechos.”

Y decía también: “El que en el Ecuador no haya un régimen que atropella en forma sistemática los derechos humanos es algo que debe reconocerse; pero eso no significa que no se vean violaciones que sí se comenten y que tienden a volverse permanentes, sobre todo en las relaciones con el movimiento social y en el respeto a la libertad de expresión. Al contrario, hay que denunciarlas como garantía de que no se perpetúen. Si este Informe logra algo de eso, habrá cumplido con su objetivo”.

Lo que logró el Informe, entre otras cosas, fue una cadena nacional del gobierno y una intervención del presidente de la República calificándolo de “fraude académico” y cuestionando el nivel de la Universidad. El documento no les gustó a las altas autoridades porque contiene información sobre la criminalización de la protesta social y la opinión.

La Universidad presentará los sólidos fundamentos del Informe que sustentan su contenido. La ciudadanía, con el gobierno a la cabeza, apreciarán el documento en su integridad y no a partir de citas aisladas. De este modo será mejor entendido.

La Universidad, por su parte, continuará trabajando en su Informe Sobre Derechos Humanos, tratando de superar sus limitaciones, para cada vez hacerlo mejor. Y continuará avanzado por la vía de la calidad académica, que ya tiene veinte años, y que fue reconocida al recibir, la primera en el Ecuador, el certificado de acreditación internacional.

La excelencia alcanzada, reconocida dentro y fuera del país, es fruto del trabajo de toda la comunidad universitaria, que seguirá realizando docencia, investigación y extensión, con profunda responsabilidad ante el país y sin ánimo de armar polémica. Será siempre crítica, siempre positiva. Hacer lo contrario sí sería un “fraude académico”.