Francisco Carrión Mena

Relaciones vecinales: el caso del Perú

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No es una simple expresión diplomática: nuestras relaciones con los vecinos Colombia y Perú pasan por un muy buen momento. Desde hace ya varios años, con las inevitables desavenencias coyunturales resultantes de esa vecindad, Ecuador ha normalizado su vinculación con sus vecinos y ha ido encontrando fórmulas de avenimiento a obstáculos que se han ido presentando.

La semana pasada ha sido una muestra de ello cuando se han celebrado sucesivamente los denominados Gabinetes Binacionales con muy buenos resultados.

En el primero, con Colombia en Cali el 15 de diciembre, los presidentes Correa y Santos, con sus ministros y altos funcionarios, dieron un fuerte impulso a los proyectos de infraestructura, comercio, conectividad y seguridad emprendidos por ambos países. Colombia ofreció formalmente el apoyo para que el Ecuador suscriba el TLC con la Unión Europea.

El segundo, con Perú, que es más antiguo pues lleva nueve ediciones, se realizó el 18 de diciembre en Jaén. El encuentro tuvo la misma tónica: constructivo y satisfactorio por la implementación de los programas binacionales. El presidente Humala, del mismo modo, anunció su respaldo acuerdo comercial de Ecuador con Europa.

No obstante lo anterior, creo que con el Perú el Ecuador no ha dado suficiente atención a un tema crucial no solamente para nuestro desarrollo sino para nuestro proceso histórico como nación. Me refiero al cumplimiento de algunos de los temas convenidos de los Acuerdos de Paz de 1998. Hay algunos compromisos que se han cumplido, otros que están en proceso y otros que no han avanzado para nada. Cito dos ejemplos.

En cuanto al Tratado de Comercio y Navegación, hasta donde conozco, el Ecuador no ha designado la empresa que administrará los Centros de Comercio y Navegación que deben levantarse en territorio peruano en las localidades de Pijuayal y Sarameriza para aprovechar la libre navegación al Amazonas. Este tema fue uno de los fundamentales requerimientos del Ecuador para tener el acceso que permitiría llevar a la práctica la histórica aspiración comercial de llegar al Atlántico.

Otro incumplimiento es el que se refiere a la construcción de la vía de acceso a la frontera que Ecuador se comprometió a fin de que se conecte con la que el Perú construya de su lado para llegar al kilómetro cuadrado de Tiwintza, en territorio peruano. Este pequeño trozo de territorio peruano, sobre el cual Ecuador tiene propiedad privada a perpetuidad, es el símbolo de la histórica victoria de nuestras Fuerzas Armadas que abrió la vía para la negociación de la paz y donde debió construirse un santuario en memoria de los soldados caídos en la batalla.

Quiero suponer que la Cancillería le ha dado al presidente Correa toda la información de estos casos a fin de que el cumplimiento de los Acuerdos de Paz se haga efectivo en temas tan sensibles como los citados.