Columnista Invitado

Francia decidió lo que no quiere ser

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Yehonatan Abelson

Francia, Europa y el mundo respira aliviado con la victoria de Emmanuel Macron que trae algo de tranquilidad ante los resultados en las últimas elecciones en las grandes potencias mundiales.
Pero somos muchos quienes nos quedamos con más dudas que certezas y es interesante analizar algunos datos de lo ocurrido el domingo pasado.

Todo comenzó cuando el actual Presidente Hollande se negó a postular para una reelección por su baja popularidad, algo inédito desde la instauración de la Quinta República. Pero es su Ministro de Finanzas irónicamente decide, solamente 13 meses antes de las elecciones, formar su propio partido ¨En Marche!¨ y es quien finalmente logra una victoria arrolladora contra Marine Le Pen y su Front national.

¿Es sensato pensar que si su Ministro de Economía consiguió la Presidencia, el Presidente Hollande podría haberla conseguido también? Podemos asumir que no, ya que Macron se mostró como un cambio, un político joven, con un partido nuevo, de centro y que iba a hacer avanzar al país con empleos y oportunidades. ¿Entonces los franceses votaron un cambio para que todo siga igual?

Puede ser, podemos pensar que votaron a un candidato que es parte del problema pero que les ofreció la mejor solución entre las opciones posibles. El cansancio ante lo existente se evidencia en que los partidos políticos tradicionales consiguieron solamente el 26% de los votos en primera vuelta y la abstención fue la más alta desde 1969.

También es posible preguntarnos ¿Los electores votaron a favor de Macron o en contra de Le Pen? La tercera parte de los votos fueron a Le Pen por miedo a los inmigrantes, al terrorismo y a la integración regional. Los dos tercios restantes votaron a Macron por miedo a Le Pen, a su fundamentalismo y a salirse del sistema.

Fue una elección donde se definió mucho más lo que Francia no quiere ser, que a donde sí quiere llegar. Por eso ahora el futuro gobierno de Macron tiene grandes desafíos para equilibrar una gestión que prometió cambios dentro de un contexto de cierta continuidad.

La victoria de Macron se consolidó en París donde consiguió el 90% de los votos, en la zona de tendencia socialista de Britania, y en los departamentos del sudoeste como Ariège quienes habían apoyado a Mélenchon. Ambas zonas portuarias lindantes con mares y canales.

Le Pen se hizo fuerte en el noreste, zona limítrofe con Bélgica y la más afectada por la desindustrialización, también en el sudeste, un polo histórico del Front national.

En junio próximo será la llamada ¨tercera vuelta¨ en Francia, las elecciones legislativas donde sabremos con mayor certeza si Macron tendrá gobernabilidad los próximos años y si el Front national quedó con vida después de esta dura derrota.