28 de March de 2011 00:00

Los fracasos institucionales

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Más allá de los avances con enormes inversiones e ingentes recursos entregados y que no se habían registrado en los últimos regímenes, si se revisan los resultados de al menos dos sectores importantes de servicios públicos durante cuatro años de administración, basados en los mismos datos oficiales, se colige que el saldo es negativo, aunque las campañas publicitarias digan lo contrario. El transporte terrestre, tránsito y seguridad vial y la salud pública demuestran ineficacia administrativa y comparativamente los resultados no cuadran con las inversiones. La calidad de los servicios sigue siendo un deseo del usuario en medio del discurso oficial.

Hace poco acaban de aprobar reformas a la Ley de Transporte Terrestre para hacer frente a una institución ineficiente, la Comisión Nacional, que en dos años y medio no ha podido aplicar todas las normas y los resultados son nefastos. Según Corposoat, que supervisa el seguro de accidentes y por tanto se trata de cifras reales, el 2008 hubo 16 279 entre muertos y heridos. El 2009 creció a 42 677 y el 2010 hubo 59 720.

Más allá del endurecimiento de algunas normas, se trata de hacer creer que la culpable de todo es la ley y por ello se genera otra falsa expectativa de que con las reformas se arreglará el problema. Cambian el nombre de Comisión por Agencia como si con ello desapareciera la ineficacia, corrupción y falta de liderazgo, que siguen latentes. Nada garantiza que se vayan agilizar los procesos que reclama impotente el usuario. Basta consultar a quienes pierden diariamente el tiempo en los procesos. Si con la ley inicial el director nacional ni siquiera pudo cumplir las 26 atribuciones que ampliamente se le otorgó (art. 29), peor ahora. Qué garantiza por lo menos un servicio ágil, eficaz y completo y con ello atender las demandas públicas y la atención en línea.

Por sobre los esfuerzos y las grandes inversiones reconocidas en el sector de la salud pública, los hospitales están hacinados debido a la enorme demanda y muchos de ellos en malas condiciones. La Defensoría del Pueblo visitó 28 hospitales y determinó las deficiencias en las áreas de Neonatología. Solo cuatro de ellos cumplían estándares de calidad. Faltan equipos, insumos, reactivos, medicamentos, pero todo ello hay que tratar de ocultar para vender una imagen de que eso es mentira. Compraron equipos pero unos están subutilizados (angiógrafos) mientras faltan otros (resonancia magnética). Esas fueron las compras de una ex ministra. Faltan oxímetros y tensiómetros portátiles. No reparan, adecuan ni reponen (robados) infraestructura instrumental: ventiladores, fototerapias. El caso del respetable y exitoso hospital de niños Baca Ortiz, que cuenta con buenos médicos, pero no pueden hacer milagros si les falta herramientas. Todo eso hay que callar.

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