Vicente Albornoz Guarderas

Las finanzas públicas

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31 de agosto de 2014 00:05

Las últimas estimaciones del Ministerio de Finanzas predicen un déficit fiscal, para este año, cercano a los 7 000 millones. Si realmente se llega a dar ese déficit, habría un crecimiento de la deuda pública aún mayor de lo esperado.

La mencionada institución calcula que el Gobierno central gastará este año 33 827 millones, lo que significa que el gasto en 2014 será 10% más que en 2013. Por cierto, ese crecimiento de 10% es el más lento de los últimos 5 años, pero igual es lo suficiente como para fijar un nuevo récord, al ubicarse el gasto público en su punto más alto en la historia.En el 2014, se prevé que los ingresos del Gobierno sean 26 950 millones. Cuando los ingresos son inferiores a los gastos (como es evidente en este caso), hay un déficit que, según las estimaciones oficiales se ubicará en 6 877 millones (la diferencia entre 26 950 y 33 827). Ese es el número “cercano a los 7 000 millones” al que se hace referencia al inicio de este artículo. Y también es un récord pues nunca antes ha habido un déficit de esa magnitud.

Entonces, la diferencia entre los ingresos y los gastos es el déficit (también conocido como “déficit global”). Pero hay otros egresos que financiar, especialmente el pago de deuda pública, las “amortizaciones”, que son un egreso del Presupuesto General del Estado, pero no son estrictamente un gasto.

Este año, el Ministerio calcula que tendremos que amortizar deuda (y otras obligaciones) por 3 668 millones. Eso significa que no solo hay que financiar los 6 877 millones del déficit, sino también los 3 668 de las mencionadas amortizaciones. Las “necesidades de financiamiento” son, por lo tanto, la suma de los dos valores, es decir, 10 545 millones.

De esa manera, para poder cumplir con sus obligaciones y con su plan de gastos, el Gobierno tiene que conseguir 10 545 millones para este año. Y en eso se halla, porque según el mismo Ministerio, a fines de agosto ya se había conseguido casi la mitad. Pero eso también significa que en lo que resta de año habrá que encontrar algo más de 5 000 millones adicionales de financiamiento.

Si no se consigue ese monto habría varias opciones. La más probable es que se reduzca el gasto en inversión. También podría haber atrasos en los pagos a los contratistas o a los empleados públicos y hasta podría no pagarse la deuda pública (claro que esta última opción es impensable ahora que andamos buscando quien nos preste). Lo más probable es que haya una combinación de varias opciones, es decir, una mezcla de más financiamiento, menos gasto de capital y uno que otro atraso.

Y todo esto ocurre mientras el petróleo se mantiene en un nivel altísimo, cercano a los USD 100 el barril y cuando la producción petrolera está rompiendo récords. En otras palabras, las finanzas públicas muestran un déficit a pesar de que los ingresos petroleros están inusualmente altos.