Manuel Terán

'Todo tiene su final…

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
14 de August de 2013 00:01

...'Nada dura para siempre'. El pegajoso estribillo de la canción del desaparecido salsero boricua Héctor Lavoe, tiene rasgos de fatal premonición. Así deben constatarlo en la sede del Gobierno argentino que acaba de enfrentar un duro revés en las elecciones primarias del domingo, el peor resultado en más de una década en el poder.

No estaba en juego una simple visión de cómo serán los resultados en las elecciones de octubre en que se renovarán parte del Senado y de la Cámara de Diputados. Se disputaba la opción concreta de si era posible o no un triunfo oficialista, que hubiese franqueado la puerta a una reforma constitucional que permita la reelección indefinida.

El sueño al parecer se quedó trunco y el kirchnerismo deberá prepararse para dejar el poder en el 2015. Según mencionan los analistas, la Presidenta probablemente ni siquiera podrá direccionar el nombre del candidato peronista para terciar en la contienda para designar su sucesor pues, por la estructura de ese partido en que gobernadores e intendentes tienen un importante peso, se buscará un candidato que no necesariamente sea un incondicional de la Mandataria sino quien asegure un arrastre importante.

Impensable para quienes hace apenas dos años festejaban un triunfo apabullante, que les animaba a repetir que "iban por todo". Súbitamente ese escenario se transformó por completo.

Las dificultades económicas de la población, con una inflación al alza, molestias por el cepo cambiario impuesto para intentar restringir sin éxito la fuga de divisas, la devaluación del peso en el mercado de la calle cuya cotización con respecto al dólar es mucho menor que la tasa de cambio oficial, la inseguridad de los ciudadanos y los escándalos de corrupción que han alcanzado a las más altas esferas del oficialismo, terminaron minando la aceptación popular del Régimen hasta conducirlo a la situación en que es posible avizorar que, en dos años, dejarán el poder.

Un estilo de Gobierno marcado p or los enfrentamientos parece haber saturado a los sectores medios. El electorado ha preferido a los que han pregonado la construcción de acuerdos y consensos antes de continuar con un modelo que, por ahora, luce agotado.

Un Régimen que a su tiempo acumuló un poder inmenso, sin parangones en la reciente historia argentina, tiene sus días contados. Resta esperar cómo serán los dos últimos años de Gobierno de la Mandataria, si como una estadista completa pensando en el futuro de la nación o enfrascada hasta el último en su propio proyecto.

El tema es aleccionador. No importa el poder acumulado, a la final por una u otra razón éste se desvanece. Los pueblos encumbran a sus líderes a posiciones solo comparables con el Olimpo, para a la vuelta de la esquina darles la espalda y despojándoles de sus oropeles descenderles a su condición humana. Esa simple visión les aterra.