Vicente Albornoz Guarderas

La fijación por controlar

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En el mundo hay pocas cosas tan peligrosos como un gobierno desfinanciado que, además, esté conformado por personas que respetan poco la libertad del prójimo y, sobre todo, desprecian la libertad económica.

Escasos de plata, lo primero que hacen esos gobiernos para llenar sus arcas es tratar de cobrar más impuestos. Pero el cobro de tributos tiene sus límites y es tremendamente impopular. Por eso, su opción preferida es controlar más, sobre todo, si ese control adicional genera o libera recursos que puedan ser usados por el Estado.

Para hacer algo así es necesario limitar la libertad económica de las personas y de las empresas, algo que les resulta más fácil a funcionarios de la típica izquierda que tienen poco aprecio por algo tan básico como la ‘libertad’ y no tienen un freno ideológico para implementar políticas del estilo.

Controlar espacios del sector productivo le pueden facilitar al sector público el financiamiento a corto plazo, pero en nada mejoran la capacidad productiva del país porque lo primero que logran es ahuyentar la inversión privada en los sectores que sufren de estos controles adicionales.

Un ejemplo son los fondos de jubilación privados que hoy están controlados por el IESS y que, en relación al pasado, hoy invierten más recursos en bonos del Estado y financian al Gobierno.

Pero si esos fondos están destinados a cubrir la jubilación de personas específicas, lo lógico sería que esa personas (todas mayores de edad), en uso de su libertad, definan quién los deberá administrar hasta el momento en que se jubilen. Pero no, el Gobierno cree que sabe más que esas personas y se declara mejor administrador de sus fondos de jubilación. Y lo hace en gran parte porque está desfinanciado, pero también porque no cree que un adulto deba tener la libertad de administrar sus futuras jubilaciones.

A los bancos les han controlado todo lo imaginable, desde las tarifas de los cajeros automáticos hasta las tasas de interés. Y les han presionado para que den préstamos hipotecarios que le liberarían al IESS de darlos a pequeños deudores. De esa manera el IESS podría tener más dinero para prestarlo al Gobierno.

Actualmente hay un proyecto de ley que, bajo la excusa de ‘controlar’ a las aseguradoras de salud (técnicamente “medicina prepagada”), lo que busca es pasarles a ellas la atención de los pacientes ‘costosos’ del IESS, liberando recursos de la seguridad social que luego podrían ser prestados a ese gobierno que tan desfinanciado está y que tan poco aprecio le tiene a la libertad económica. ¿Con una ley así, quién va a invertir en aseguradoras de salud?

¿Con todas estas normas como las vigentes quién va a invertir en administradoras de fondos? ¿Quién va a invertir en nuevos bancos que hagan la competencia a los actuales? ¿Quién va a invertir?

@VicenteAlbornoz