Walter Spurrier

Euro y dólar

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7 de June de 2011 00:02

El jueves tuvo lugar una conferencia sobre la coyuntura internacional con expertos europeos. Organizó el Ministerio Coordinador de Políticas Públicas. Ante los peligros que presenta la volatilidad cambiaria, el Ministerio quiere contar con la mejor asesoría.

No tener moneda propia impide devaluar en caso que los precios internos suban excesivamente. Razón para el monitoreo de las monedas.

Hoy el cambio nos beneficia. Como el dólar cae, y estamos dolarizados, nuestra moneda se devalúa sin costo político, puesto que la dispone el Federal Reserve. En mayo del 2010, con USD 1,26 se compraba un euro. En mayo del 2011 se requirieron USD 1,44, una depreciación de 12%.

Esa es la magnitud de la ventaja cambiaria ganada en un año frente a países que giran alrededor del euro. Es el porcentaje en que se encarecen el banano de Camerún y las flores de Kenia frente al producto nacional.

Nos abaratamos también frente a los países latinoamericanos que se perciben hoy como de riesgo declinante. En esos países están entrando muchos dólares, estimulando el crecimiento. Lo que también incide en la apreciación de sus monedas.

De abril 2010 a abril 2011, en comparación con EE.UU., por la revalorización de la moneda y la diferencia en la inflación, Brasil se encarece 16%, Chile 12%, Colombia 7% y Perú 1,2%.

Ecuador sólo se encarece por la diferencia de la inflación, en 0,7% (nuestra inflación es 3,09% y la de EE.UU. 3,2%).

La dolarización, entonces, ha jugado a nuestro favor.

El motivo que el tipo de cambio concita la atención gubernamental es que la situación puede cambiar abruptamente. Hoy, la eurozona pasa por una situación crítica. Sus países de menor desarrollo se han encarecido en relación a Alemania, y no pueden devaluar.

Portugal, Irlanda, Grecia y España deben adoptar una severísima austeridad que incida en la deflación y el aumento de la productividad. Alargar la semana laboral, reducir beneficios, tolerar el desempleo y que los nuevos empleos tengan salarios menores. Si esto se torna imposible o inaceptable, deberán salir de la eurozona, emitiendo moneda propia, lo cual tendría otros costos.

Mientras tanto, en los EE.UU. estaría aumentando la confianza empresarial y del consumidor, con lo que se reiniciaría el crecimiento. El mayor peligro pasaría a ser la inflación por recalentamiento económico. El Federal Reserve atacaría elevando la tasa de interés. Lo cual atraería capitales a los EE.UU.

La combinación de problemas en la eurozona e intereses más altos en los EE.UU. podría resultar en una fuerte apreciación del dólar, lo cual afectaría negativamente a nuestra productividad.

¿Cuán probable es que esto se dé, y en qué horizonte? Nadie sabe a ciencia cierta. Se repetirán los cónclaves como el recientemente convocado por la ministra King.