Ivonne Guzmán

Estimados metiches

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1 de February de 2012 00:01

Esta pregunta es tan abrupta como necesaria: ¿a ustedes en qué, o cómo, les afecta mi vida sexual/amorosa? Supongo que como soy heterosexual la respuesta será: en nada. Pero qué distinta sería si en lugar de novio tuviese novia.

Gracias a la aplicación de una moral y una lógica que no comprendo, cuando se trata de un heterosexual, sus asuntos de cama se quedan entre las cuatro paredes donde tengan lugar (ya sea en un motel, en una casa de familia, en el baño de una oficina, y hay una infinidad de etcéteras), porque son materia privada. Lo cual está muy bien (si es que todo se hace con mutuo consentimiento) y hasta ahí la cosa es clara y deseable.

Todo se enturbia cuando estos asuntos de cama y/o sentimientos involucran a personas del mismo sexo. Porque entonces la vasta masa cree tener derecho a saber, a censurar, a discriminar, a herir, a maltratar, a juzgar y, lo peor de todo, a intervenir –por acción u omisión–.

Por eso cuando hace aproximadamente dos semanas D. y J.D. –ambos hombres– quisieron mandar a imprimir la invitación de su boda, la dueña de la imprenta se permitió decirles que su ideología le impedía cometer tamaño crimen: imprimir en una tarjeta los nombres de dos varones, que se quieren, que se respetan, que disfrutan de su mutua compañía y que en consecuencia han decidido hacer una vida juntos y compartir con sus familiares y sus amigos la buena noticia.

En realidad esto sería una minucia logística, de esas que adornan toda boda, (porque D. y J.D. ya encontraron otra imprenta, que no se rige bajo las leyes de la homofobia, y en cuatro meses firmarán su sociedad civil, que es una especie de adaptación de la sociedad conyugal), si no fuese porque este tipo de actitudes discriminatorias constituyen el material con el que se construye el camino que conduce a los crímenes de odio.

Y si la justicia es ágil y justa –disculpen el absurdo, pero es que aquí hemos visto materializarse el oxímoron ‘justicia injusta’– esta señora va a tener que indemnizar a los novios. Ellos cederán un porcentaje de la indemnización a la Fundación Equidad, que les está ayudando y es una de las pocas que batalla por los derechos de las minorías sexuales y da asesoría en estos casos; la donación será para que continúe con su misión.

Aunque trato, me cuesta muelas encontrar la relación que tienen mis preferencias a la hora de dar un beso con mi desempeño laboral; o que el que una mujer amanezca todos los días abrazada de una señora o señorita sea motivo para descalificar su valía como ser humano.

Entonces insisto, no por cansona sino para que me ayuden a comprender: ¿a ustedes en qué les afecta la vida sexual/amorosa de terceros a los que ni siquiera conocen? Espero que en nada, porque de lo contrario seguro viven un infierno. Pobres.