6 de July de 2010 00:00

Espías rusos y agentes

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Carlos Alberto Montaner

La noticia de los espías rusos descubiertos en Nueva York, más allá de los aspectos bufos del episodio, es una mina de interesantísima información y análisis. Comencemos por descartar la ingenua noción de que la Guerra Fría terminó realmente. No es cierto. Los servicios de espionaje tienen su propia dinámica interna.

Desde que Lenin, en 1917, edificara su Policía política sobre los cimientos de la muy eficiente Ojranka del zarismo, el organismo irá cambiando de nombre, pero sin desprenderse de su impronta original.

Este cuerpo, organizado tras la desaparición de la URSS, sembró a esos agentes en Estados Unidos. ¿Por qué si ya habían descartado la conquista mundial? Porque eran los métodos utilizados durante un siglo largo. Con el lóbulo derecho del cerebro entendían que el comunismo era un proyecto fallido y el marxismo un grave error intelectual, pero con el izquierdo continuaban sospechando de Occidente, especialmente de EE.UU., y necesitaban combatirlo, sin saber muy bien para qué. Supongo que en los interrogatorios, junto a los agentes del FBI, se sentarán algunos psiquiatras para estudiar esta fascinante variedad de la esquizofrenia ideológica.

Hay dos latinoamericanos que no encajan muy bien en la operación: Vicky Peláez, periodista de El Diario-La Prensa de NY, peruana, y su marido, quien se hace llamar Juan Lázaro Fuentes y se presenta como uruguayo aunque parece ser un ruso. Peláez era una columnista muy radical, visceralmente antinorteamericana, defensora de los narcoterroristas de las FARC, de Sendero Luminoso y de la dictadura cubana. ¿Qué hacían en medio de una decena de rusos disfrazados de norteamericanos? Los agentes les entregaban maletines con dinero en parques latinoamericanos. ¿Era para ellos o debían repartirlo con los rusos sembrados en EE.UU.?

El interés de Peláez y de su marido proviene de los servicios que desempeñaban en el circuito de propaganda cubano-venezolano.

La Rusia posterior a Gorbachov canceló su modelo comunista y los planes de control planetario, pero no así el tándem Chávez-Fidel. Por absurdo y delirante que sea, Chávez se propone crear un Estado comunista hermano del cubano, mientras ambos intentan conquistar, primero, a América Latina, y luego el resto del mundo.

En esos planes, ¿qué rol desempeñaban Peláez y su esposo? Eran agentes de influencia de un circuito de propaganda de los servicios cubanos -hoy utilizado por los venezolanos como parte del joint-venture político mantenido entre ambos países- atacar adversarios y denigrar, como parte de la estrategia de demolición de las “democracias burguesas”. Ese circuito existe desde México a la Argentina, en España y Francia. ¿Servía el matrimonio al mismo tiempo a los rusos por dinero y a los cubano-venezolanos por devoción ideológica? Seguro que las respuestas las tendremos en las próximas semanas.

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