Oswaldo Jarrín R.

Escalada de la disuasión

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La “disuasión ofensiva” Estadounidense del 2013, establecida para evitar que Siria utilice armas químicas en la guerra civil de dimensión regional, se suspendió por pedido de Rusia quien en su lugar, se comprometía a la detección, transporte y destrucción de las armas químicas que poseía Damasco, lográndose así una distensión estratégica que se complementaba con la adhesión de Siria a la Convencion para la prohibición de uso de armas químicas en la guerra.

Con esta medida de abstención del uso de la fuerza, se descartaba la aplicación del principio de la Responsabilidad para proteger (R2P), que según la resolución del 2005 de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, le faculta para aplicar el capítulo VII de la Carta de la ONU por lo tanto, la diplomacia coercitiva del presidente Obama, quedaba bajo responsabilidad de Rusia, quien recibió el apoyo internacional por evitar el ataque misilístico programado como respuesta al ataque con armas químicas de Siria en Ghouta. Un crimen de guerra que causo más de 1 000 muertos.

De esta forma quedaba demarcada por Estados Unidos una la “línea roja” que no debía sobrepasarse utilizando en el futuro armas químicas en la dilatada guerra de Siria.

El viernes se produjo un desastre humanitario, provocado nuevamente por un ataque aéreo con armas químicas, que empleaba gas neurotóxico en varias ciudades sirias de la provincia de Ildib, causando la muerte a más de 70 personas y 170 heridos de gravedad y numerosos niños.

Este “crimen de guerra” como lo denomino el secretario de la Organización de las Naciones Unidas, fue calificado por el Papa Francisco como “inaceptable masacre”, pero al mismo tiempo ante la propuesta de resolución de Francia y el Reino Unido para la ONU condenando el ataque, curiosamente fue también llamada “inaceptable”, por Rusia, aduciendo que las armas químicas eran de los yihadistas, y se coarta la resolución.

Nuevamente se insiste en aplicar el poder blando, la vigencia y respeto a los acuerdos y convenios, con garantías de su cumplimiento por parte de países garantes, pero se burla de la “disuasión ofensiva” inicial, parapetándose en la soberanía, búsqueda del dialogo y en la no participación en asuntos de otro Estado.

Pero el desastre humanitario existe, en un país que sirve de escenario para dilucidar los intereses de la potencias. Porque Rusia como el principal aliado de Siria, tiene recelo de perder su área de influencia y de conexión entre sus bases, navales logradas en Crimea y Tartus en la costa de Siria que conectan el Mar Negro y el Mar Mediterráneo.

El poder duro del ataque misilístico norteamericano a la base siria de Al Shayrat, advierte no usar armas químicas y respetar los convenios firmados, porque solo firmarlos no asegura la paz.