Jorge G. León Trujillo

Elecciones seccionales y alternativas

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23 de September de 2013 00:01

Los ecuatorianos se adentran en las elecciones seccionales de 2014 sin otro empeño que una disputa de puestos. Es comprensible que ante una fuerza política que copa la escena pública y que tiene el cuasi monopolio de la palabra, la oposición se centre captar un pedazo del electorado para ser realmente contrincante político. Sin embargo, ello no debería minimizar la importancia de construir alternativas para el ejercicio del poder local, para AP y las demás fuerzas políticas.

El gobierno seccional es una escuela de gestión de la vida urbana y puede ser de otra urbanidad. Tiene la ventaja de estar más cerca de la población, de sus necesidades y aspiraciones. Más que el Gobierno central, los gobiernos seccionales pueden reforzar la sociedad y trabajar conjuntamente. Después de todo, el espacio de vida inmediato, aquel en el cual vivimos y hacemos nuestro trayecto de vida, es responsabilidad municipal.

En la política actual hace falta una sociedad civil activa y que exprese necesidades pero también opciones de cómo responderlas, criterios para que el Gobierno sepa si está ejerciendo bien su mandato y le indique límites. Sin esta deliberación pública se deja todo en manos de quienes tienen el poder político, consiguientemente se crean condiciones para el abuso en beneficio propio. Es negativo para un sano Gobierno y para una sociedad dejar de confiar en sus capacidades. Se menta mucho a la ciudadanía para actuar en su nombre más que para actuar con ella o a partir de ella. Así, es urgente dar cabida al espacio de la sociedad civil; el ejercicio del poder seccional puede privilegiarlo.

Las fallas de los planes de seguridad muestran la necesidad de la cohesión social la que integra a las personas con nexos primarios como los que se tejen en familia, barrio, asociación o trabajo, sin la cual se multiplican los desastres. La delincuencia crece sin estos vínculos, se incrementan niños y adultos perdidos en la vida, sin el indispensable sentido de identidad y pertenencia, y conjugan cada día tristeza y desamparo de sí mismos o simplemente falta de confianza en el otro, esa que construye murallas contra los demás. Los poderes locales deben hacer suya esta preocupación.

Así, pensar un gobierno local no es solo la renovación de parques, avenidas, transporte, vivienda o servicios básicos, sino a través de estos concebir un tipo de sociedad. Por lo mismo, es prioridad el cómo se lo hace, con o sin sociedad; no la simple reunión para ratificar la imposición sin dar sentido a la participación.

Se requiere construir oposición política, con la reconstrucción de partidos desde lo local y con alternativas. Tener un referente local de acción diferente del nacional ha sido una positiva necesidad que ahora se lo pierde pero la sociedad la requiere para tener otro referente de pensar las cosas. Y ¿cómo no definirse ante el neocentralismo?