Sebastián Borja Silva

El arancel del carbono

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El anuncio de la salida de EE.UU. del Acuerdo de París sobre al cambio climático es una mala noticia para el mundo. No solamente por los efectos negativos que en la lucha contra el calentamiento global tiene, sino también porque puede producir una gravísima ola de consecuencias comerciales y precedentes inciertos para el comercio mundial.

El Acuerdo de París fue suscrito el 12 de diciembre de 2015 por 195 de 197 países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas. Solamente Nicaragua y Siria – ahora Estados Unidos- manifestaron su intención de no ser parte del mismo.

El objetivo principal del Acuerdo se centra en el compromiso de los suscriptores en transitar hacia une economía global baja en carbono. La intención radica, entre otros temas, en la facilitación de financiamiento de países ricos para ayudar al resto de países en el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo. Se estima que el financiamiento anual, a partir del año 2020 sería de USD 100 000 millones. Estados Unidos es el segundo principal emisor de dióxido de carbono después de China.

Las reacciones alrededor del planeta no se hicieron esperar. Líderes políticos locales como internacionales han alertado de las consecuencias que esta medida puede tener, no solo en el ámbito ambiental sino inclusive en el campo geopolítico, al evidenciar cada vez más la potencial pérdida de liderazgo y el grave aislamiento de Estados Unidos.

Pero el coletazo de la decisión puede ir también al terreno de las relaciones comerciales entre países poderosos. No olvidemos que la Unión Europea y China anunciaron su indeclinable respeto y compromiso con el Acuerdo de París, independientemente de lo que Estados Unidos haga en esta materia.

La discusión en el ámbito comercial radica en la eventual ventaja adicional que tendrían determinados industriales norteamericanos en la fabricación de productos más baratos, por no cumplir algunas restricciones que provienen del acuerdo climático. Por esto es que, apenas pocos días antes de la decisión presidencial, 25 grandes corporaciones estadounidenses ya advirtieron de las consecuencias negativas que una decisión de este tipo podría tener para la economía y su relación de comercio con el mundo.

Expertos ya hablan del “arancel del carbono”, así denominada la iniciativa de incrementar aranceles a la importación de productos norteamericanos que se vean beneficiados con una artificial baja de sus costos productivos por efectos de esta decisión. Estas medidas podrían ocasionar el inicio de represalias comerciales por parte del país afectado, produciéndose una eventual escalada de tensión en el ámbito comercial con impredecibles consecuencias para la economía mundial. Con el tiempo constataremos las negativas consecuencias que en materia ambiental, política y económica producirá esta equivocada decisión.