Miguel Rivadeneira

En educación se pierde otro año

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16 de April de 2012 00:01

Más allá de los avances y del crecimiento de la inversión en educación, el saldo de resultados en materia de calidad es deficiente. En cinco años de administración se mantienen fallas estructurales, una deuda pendiente con un renovado, capacitado y actualizado personal docente (fundamental para el cambio) y un sistema administrativo lento y burocrático. Al parecer, como dicen los expertos, la educación sigue sumida en el viejo modelo que tanto han criticado.

Está bien que se depuren las universidades y se enfrente la mediocridad y la estafa porque uno de los reflejos inocultables fue el resultado de las pruebas piloto de ingreso realizadas hace poco a estudiantes secundarios. La mayoría se ubicó entre aquellos que necesitan ser capacitados y nivelados, otros requieren nuevas pruebas y postulaciones y muy pocos se ubicaron para asistir al programa de excelencia. Otra prueba de la baja calidad de la educación media.

En nuestro país, de puro justificativo, la culpa tiene el resto menos la administración central. No se desconoce el aumento de la inversión, pero eso no es todo; el remozamiento de locales escolares, la creación de escuelas del milenio, pero persisten problemas estructurales. En general, salvo excepciones, hay un personal docente no acorde aún con los desafíos del nuevo milenio en una era digital y de redes sociales. Faltan campañas más agresivas de capacitación que ofrezcan las herramientas de trabajo a los maestros. Un Ministerio del ramo más diligente, que rompa paradigmas y se ponga a trabajar a la velocidad de hoy.

La reforma integral es deuda pendiente. Quienes acompañan en los procesos desde hace 10 años (el Contrato Social por la Educación) valoran los esfuerzos y avances, pero también cuestionan que en el balance entre la inversión y los resultados existe una gran brecha. Por ello el argumento de que se puede meter todo el dinero que se quiera pero si no se cambia la estructura obsoleta, si no se trabaja la reforma integral, si no se capacita y se le ubica en el nuevo milenio a todo el personal docente, los esfuerzos no reflejarán en su conjunto el mejoramiento de la calidad. No se puede pensar en escuelas del milenio con enseñanzas del siglo pasado.

Es tan grave el problema estructural que refleja que existen estudiantes, no todos por cierto, que ni siquiera saben leer bien, entender y procesar adecuadamente sus contenidos. El sistema no está articulado. Salvo excepciones, la universidad sigue formando docentes para el sistema caduco. Persiste una reforma incompleta del bachillerato. Profesores aún con sueldos bajos y denigrantes frente a otras profesiones, por respetables que sean. Definitivamente, si no cambia la estructura del sistema educativo, si no se logra enrumbar la reforma integral, mal se puede soñar en un Ecuador diferente.