Cachinerías virtuales

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Los artículos robados siempre tuvieron un mercado; por clandestino e ilegal que haya sido, el hecho fue un secreto a voces.

El negocio de las cachinerías se alimenta del robo. De unos años a esta parte, la Policía se ha empeñado en desmantelar estos negocios clandestinos y perseguir a los comerciantes ilegales.
Un informe de Diario EL COMERCIO publicado este domingo 26 de abril da cuenta de la nueva modalidad experimentada por los ladrones y vendedores de objetos robados: la Internet.

Los innegables beneficios que han supuesto para la humanidad las autopistas de la información se han traducido en un aporte para el conocimiento y han acercado a millones de seres a nuevas culturas y a entretenimiento diverso. Desafortunadamente, también la web ha sido canal para la pornografía infantil, la trata de personas y otros delitos como estas cachinerías virtuales.

En el caso ecuatoriano, la venta de celulares robados ya es común. La investigación detectó hasta el comercio de un auto robado. La oferta de objetos ha llegado al colmo de utilizar a personas mayores para recibir el dinero de estas transacciones que, es lógico entender, es mucho más bajo del valor regular.
La privacidad y la versatilidad de la Web facilitan negocios ilícitos como el descrito y hacen difícil la investigación y seguimiento de estas transacciones.

Aquí se espera una participación consciente de la ciudadanía para entender que se trata de un delito -algo ilegal y, sobre todo, inmoral- que se debe desterrar.